En la Parada 21 de Playa Mansa, una torre que triplica la altura permitida reabre un debate que recorre toda la costa: cuánta excepción soporta un destino antes de perder lo que lo hizo valioso.
¿Cuántos metros vale el legado de Punta del Este?
Por Esteña Press
¿Cuántos metros vale el legado de Punta del Este?
En la Parada 21 de Playa Mansa, una torre que triplica la altura permitida reabre un debate que recorre toda la costa: cuánta excepción soporta un destino antes de perder lo que lo hizo valioso.
Donde la ordenanza permite doce metros, la Junta Departamental de Maldonado autorizó cincuenta y cinco. Es la historia de la Parada 21, pero también la de buena parte de la costa: la tensión entre la norma vigente y el ritmo de un destino que no deja de crecer.
El mismo complejo de lujo de tres torres que ya transformó el perfil de la Mansa —con un FOS que llegó al 331% del límite habilitado— vuelve a repetir la fórmula en un padrón junto al mar. La Junta dio la anuencia el 8 de julio, sin el informe de urbanística que, según el reclamo vecinal, no llegó a incorporarse al expediente. El colectivo “Vecinos por La Mansa” reunió mil cuatrocientas firmas y, a través de su vocero, llevó el caso a la Cámara de Diputados, amparado en el artículo 303 de la Constitución.
No es un caso aislado. En diciembre, la misma Junta autorizó torres en La Barra, y meses después la Intendencia debió frenar una de esas obras por una superposición con un predio vecino. Desde 2017, la excepción se volvió una vía habitual: decenas de ajustes de altura y ocupación del suelo acompañaron la expansión inmobiliaria de la zona. Ya en 2009, la Sociedad de Arquitectos del Uruguay había planteado que liberalizar la altura en la Mansa podía afectar el perfil que distingue al balneario, una discusión que sigue abierta.
La otra cara de la transformación también pesa: en la última década se aprobaron cinco millones de metros cuadrados de construcción y se canalizaron trece mil millones de dólares de inversión privada, un motor que hoy sostiene el liderazgo departamental en empleo. «Es el futuro, es desarrollo, es trabajo», resumió un edil al votar a favor del proyecto.
La pregunta que recorre a Maldonado no es si conviene invertir: es qué costa quiere seguir mostrando al mundo. Punta del Este construyó su marca sobre la promesa de un horizonte abierto; la discusión que viene es cuánto de esa promesa se puede ceder sin perder lo que la hizo valiosa.

















