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Dr.Martín Lombardero, nos habla del estrés del mundial

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¿Tiene el mismo riesgo para el corazón un partido clave del Mundial, versus hacer ejercicio o estar frente a un depredador?

Dra. Ines Pereda
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  ESTRÉS DEL MUNDIAL: ¿Tiene el mismo riesgo para el corazón un partido clave del Mundial, versus hacer ejercicio o estar frente a un depredador?

Dr. Martín Lombardero

Muchos pacientes me preguntan si ver un partido decisivo del Mundial equivale a hacer una prueba de esfuerzo sentado frente al televisor, o similar a estar frente a un depredador. La respuesta es no. Son tres tipos de estrés que comparten algunas características, pero tienen respuestas y riesgo cardiovascular diferente.  

El primero, el estrés frente a un depredador o una situación de riesgo extremo, es un mecanismo de supervivencia. El organismo libera enormes cantidades de adrenalina, aumenta el azúcar en sangre, desvía la circulación hacia el cerebro y los músculos, acelera el corazón y prepara al cuerpo para luchar o huir. Es una respuesta fisiológica intensa pero breve: si sobrevivimos, el sistema nervioso vuelve rápidamente al equilibrio.

El segundo, el ejercicio físico, también aumenta la frecuencia cardíaca y la presión arterial, pero ocurre algo completamente distinto en las arterias. El endotelio libera abundante óxido nítrico, un potente vasodilatador que mejora el flujo sanguíneo y protege al sistema cardiovascular. Además, los músculos consumen inmediatamente la glucosa y la energía movilizada. Al terminar el ejercicio, el sistema parasimpático toma el control, la presión arterial desciende y el corazón recupera rápidamente su ritmo normal. Estamos diseñados para responder así; por eso el ejercicio disminuye el riesgo de infarto y muerte súbita a largo plazo.

En el tercer escenario, el «Estrés Emocional Oscilante Del Hincha», nuestro cerebro interpreta el partido como una amenaza trascendental y activa mecanismos similares (aunque en menor cuantia) a los del peligro físico, pero el cuerpo permanece inmóvil frente a una pantalla. Durante un partido decisivo vivimos una verdadera montaña rusa emocional. En pocos minutos tenemos miedo, esperanza, euforia, bronca, frustración y alivio. ¡Todo en dos horas! Cada gol modifica instantáneamente la química cerebral. Un gol propio libera dopamina, endorfinas y fortalece el sentimiento de pertenencia. Un gol de la rival reactiva el miedo: mayor descarga de adrenalina, de cortisol y mayor la vasoconstricción.

A diferencia del ejercicio, la activación simpática no desaparece inmediatamente cuando termina el partido. Diversos estudios demostraron que la presión arterial, la frecuencia cardíaca y la disminución de la variabilidad cardíaca pueden persistir durante varias horas. El organismo continúa en estado de alerta aun cuando el encuentro ya terminó.

También existe otra diferencia llamativa. Mientras que en una situación de peligro extremo se inhibe la micción por el cierre de los esfínteres, durante un partido muchas personas sienten repetidas ganas de orinar. Una explicación probable es la liberación del péptido natriurético auricular (ANP), una hormona producida por el corazón que favorece la diuresis, ayuda a disminuir la presión arterial y ejerce cierto efecto relajante.

¿Cuál de estos tres tipos de estrés representa el mayor riesgo cardiovascular?

El mayor riesgo corresponde al peligro real e inminente. En personas con enfermedad coronaria previa, la descarga masiva de adrenalina puede desencadenar un infarto, una arritmia grave o incluso una muerte súbita.

En segundo lugar, aparece el estrés emocional del hincha. Durante competiciones internacionales se ha demostrado un aumento de eventos cardiovasculares agudos, especialmente en hombres con enfermedad coronaria conocida. Y como el modo simpático continua por horas prendido post partido, no es recomendable que una persona con factores de riesgo salga inmediatamente a correr después de un partido del mundial extremadamente estresante. Sumar un esfuerzo físico intenso a un estrés emocional importante puede no ser la mejor combinación. Lo más prudente es favorecer una transición progresiva hacia el reposo mediante una caminata tranquila, respiración lenta, hidratación y evitando discusiones que prolonguen el estado de tensión.

El ejercicio es el escenario de menor riesgo. Aunque durante un esfuerzo intenso puede aumentar transitoriamente la probabilidad de un evento en personas con enfermedad no diagnosticada, la actividad física regular sigue siendo uno de los mayores protectores cardiovasculares conocidos.

El fútbol puede convertirse en un gatillo de eventos cardiovasculares en personas predispuestas. Pero también tiene un enorme valor humano. Compartir un partido con la familia o los amigos fortalece los vínculos, genera identidad y pertenencia, y convierte al deporte en mucho más que un simple juego.

El desafío consiste en disfrutar esa pasión sin permitir que nuestras emociones lleven al corazón más allá de sus propios límites

Dr. Martin Lombardero.

Autor del libro “El Corazon es Consciente”

@lombarderomartin | www.martinlombardero.com.ar

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