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Más horas en los centros educativos para combatir la exclusión adolescente

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La Intendencia y ANEP lanzaron un programa pionero que busca extender el tiempo pedagógico de adolescentes en UTU y centros educativos.

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Más horas en los centros educativos para combatir la exclusión adolescente

La Intendencia y ANEP lanzaron un programa pionero que busca extender el tiempo pedagógico de adolescentes en UTU y centros educativos. Detrás del acuerdo hay una apuesta estratégica que apunta a uno de los mayores desafíos de Uruguay: retener a los jóvenes dentro del sistema educativo.

Las economías más desarrolladas  del mundo tienen algo en común: entienden que la educación no es un gasto, sino una inversión.

Por eso, cuando Maldonado se convirtió en la primera Intendencia del país en firmar un acuerdo con la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) para ampliar el tiempo pedagógico de adolescentes en centros educativos, la noticia fue mucho más que una firma protocolar.

Lo que está en juego es una de las variables que más condicionan el futuro de cualquier sociedad: cuánto tiempo permanecen los jóvenes vinculados a espacios de formación, cultura, deporte y desarrollo personal.

La iniciativa comenzará a implementarse en la UTU de Pan de Azúcar, UTU de Cerro Pelado, UTU de La Capuera y el Centro Educativo Comunitario (CEC) de Maldonado Nuevo, incorporando actividades complementarias vinculadas al deporte, la cultura, el arte urbano, la educación ambiental y la prevención de adicciones.

El objetivo es claro: que los adolescentes permanezcan más tiempo dentro de entornos educativos y menos expuestos a factores de riesgo social.

El desafío que enfrenta Uruguay

La desvinculación educativa durante la adolescencia continúa siendo una de las principales preocupaciones del sistema educativo uruguayo.

Diversos estudios internacionales muestran que cada año adicional de permanencia en el sistema educativo mejora las oportunidades de empleo, aumenta los ingresos futuros, reduce la probabilidad de exclusión social y fortalece la cohesión comunitaria.

Por eso, las políticas más exitosas del mundo han evolucionado desde una lógica centrada únicamente en las horas de clase hacia modelos de formación integral donde el deporte, la cultura, la salud y las habilidades socioemocionales cumplen un rol tan importante como los contenidos curriculares.

La propuesta impulsada por Maldonado y ANEP se alinea precisamente con esa tendencia.

Una inversión en capital humano

Durante la firma del acuerdo, el intendente Miguel Abella destacó la importancia de la coordinación entre organismos públicos para construir políticas que trasciendan los períodos de gobierno.

«Hoy hay que plantar una semilla bien clara que tiene que ser un modelo para seguir pensando en Uruguay a 25 o 30 años», afirmó.

La frase resume el verdadero alcance de la iniciativa.

Porque detrás de cada adolescente que permanece conectado al sistema educativo existe una mayor probabilidad de inserción laboral futura, menor dependencia de políticas asistenciales y mejores condiciones para el desarrollo económico del territorio.

En otras palabras, se trata de una inversión en capital humano.

El modelo que aplican las economías más avanzadas

Países como Finlandia, Canadá, Países Bajos y Corea del Sur han demostrado que los mejores resultados educativos no dependen únicamente de aumentar contenidos académicos.

Los programas más exitosos combinan actividades deportivas, culturales, ambientales y comunitarias que fortalecen el sentido de pertenencia de los estudiantes y reducen significativamente el abandono educativo.

La evidencia internacional muestra que cuanto más conectado se siente un joven con su centro educativo, mayores son las probabilidades de completar su formación.

Ese parece ser precisamente el camino que buscan recorrer Maldonado y ANEP.

Educación, desarrollo y competitividad

Desde una perspectiva económica, las ciudades que logran formar, retener y desarrollar talento joven son también las que generan mejores condiciones para atraer inversión, innovación y empleo de calidad.

Por eso, cada vez más gobiernos locales entienden que la educación dejó de ser una responsabilidad exclusiva de los organismos educativos nacionales.

La participación de la Intendencia a través de infraestructura deportiva, programas culturales, educación ambiental y acciones de prevención representa una nueva forma de abordar el desafío.

No se trata únicamente de enseñar más.

Se trata de construir ecosistemas que acompañen a los adolescentes en una etapa decisiva de sus vidas.

Un laboratorio de políticas públicas

El propio presidente de ANEP, Pablo Caggiani, destacó que el acuerdo presenta una particularidad vinculada a la vocación de desarrollo de Maldonado, integrando educación, deporte, cultura, medio ambiente y salud.

Ese enfoque convierte al departamento en una especie de laboratorio de innovación social.

Si los resultados son positivos, el modelo podría transformarse en referencia para otros departamentos del país.

La pregunta de fondo es simple.

Si una hora más dentro de un centro educativo puede significar una oportunidad menos de exclusión y una oportunidad más de desarrollo, ¿cuánto vale esa inversión para el futuro de Uruguay?

Maldonado acaba de decidir que vale la pena intentarlo.

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