Hace cinco años, organizar un evento de tecnología en Maldonado era una hazaña. La comunidad existía, pero era pequeña y dispersa. Hoy el problema es otro: hay que coordinar fechas para no pisarse.
El ecosistema tech ya no es solo en verano
Por Martin Canabal
El ecosistema tech ya no es solo en verano
Hace cinco años, organizar un evento de tecnología en Maldonado era una hazaña. La comunidad existía, pero era pequeña y dispersa. Hoy el problema es otro: hay que coordinar fechas para no pisarse.
El 25 de junio, en la Casa de Productores, se realizó el primer Encuentro TI Maldonado: un espacio de networking donde se presentaron juntas, por primera vez, las comunidades tecnológicas del departamento. Empresas, emprendedores, profesionales, estudiantes e instituciones se encontraron para compartir y generar contactos.
El COVID cambió todo
El punto de inflexión fue 2020. La pandemia demostró que el trabajo remoto era posible, y muchos profesionales tech —que ya venían a Punta del Este a veranear— se preguntaron por qué volver. Así empezó la migración que transformó el departamento.
Había un precursor: Punta Tech Meetup, que desde hace años reúne cada verano a referentes del ecosistema tecnológico regional. Empezó porque los tech venían a la playa y se encontraban; con el tiempo se convirtió en uno de los eventos de networking más importantes de América Latina. Pero era una vez al año, en enero. Lo nuevo es que el movimiento ahora es todo el año.
De un grupo de WhatsApp a un evento
Ahí entra Tech Punta. Lo que hoy es una comunidad para conectar, aprender y crear oportunidades en el ecosistema tech local, empezó como un grupo de WhatsApp para organizarse. Y fue ese grupo el origen directo del Encuentro TI Maldonado. El impulso concreto vino de Mauricio Ronqui, recién mudado a Punta del Este, quien propuso el evento y lo ejecutó con la ayuda de todos.
Las comunidades
Lo que se presentó el 25 no surgió de la nada. Son comunidades que llevan tiempo construyendo, muchas veces sin conocerse entre sí.
Maldonado Tech Meetup reúne developers, diseñadores y emprendedores locales con charlas sobre IA aplicada y desarrollo de software. Wonder Works es el hub tech de 1.000 m2 abierto por los hermanos Pérez —fundadores de Cualit, vendida al gigante canadiense The Sandbox— con coworking, talleres de IA y espacio para startups e internacionales. IxDF es el capítulo local de la Interaction Design Foundation, liderado por Adela Jablonska y Mariana Barreto, que conecta diseñadores UX/UI desde Punta Ballena hasta José Ignacio. Startup Grind Punta del Este es el capítulo local del movimiento global fundado en Silicon Valley, con eventos mensuales para emprendedores e inversores. CUTI, la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información, articula al sector a nivel nacional con más de 398 empresas que representan el 4,5% del PBI. La Cámara Empresarial de Maldonado participó con su Mesa de Desarrollo Económico. La academia también estuvo: CURE, UTEC, UCU, ORT y CLAEH. Y hubo una visita especial: Federico de Picante, el fondo acelerador que ya apuesta por startups uruguayas, señal de que el ecosistema de Maldonado empieza a aparecer en el radar inversor.
Nacidos acá y llegados de afuera
La moderación estuvo a cargo de Ana Inés Sánchez, veterana del mundo emprendedor de Maldonado, nacida y criada en el departamento. Su presencia fue un recordatorio de que el ecosistema tiene raíces propias. Porque si uno miraba la sala esa noche, el 90% de los presentes no habían nacido en Maldonado: venían de otros departamentos, de Argentina, de distintos países. El departamento se convirtió en destino. Y quienes siempre estuvieron aquí son los que dan continuidad y memoria a un ecosistema que de golpe creció mucho.
Lo que viene
El Encuentro TI Maldonado fue la primera vez que estas comunidades se miraron de frente, entendiendo que el ecosistema es más grande de lo que cada una ve desde su propio silo. No hubo un organizador central; hubo pares que decidieron encontrarse.
El ecosistema TI de Maldonado existe. Está activo. El único problema que queda es coordinarse para no pisarse las fechas — y eso, en el fondo, es la mejor noticia.

















