En este momento de reflexión, también pensamos en planificación y revisamos tendencias. Y una tendencia que no pasa desapercibida es la planificación intergeneracional que salta una —o más— generaciones
La tendencia que está cambiando la planificación patrimonial
Por Vale D’allesandro
TAX INSIGHT
DE ABUELOS A NIETOS Y BISNIETOS
La tendencia que está cambiando la planificación patrimonial
Por Valeria D’Alessandro
Ya pasó la primera mitad del año y naturalmente la época nos invita a una pausa, a pensar. Algunos eligieron pasar estos días en el calor, otros en la nieve o en la tranquilidad que nos da Punta del Este en esta época del año.
En este momento de reflexión, también pensamos en planificación y revisamos tendencias. Y una tendencia que no pasa desapercibida y cobra cada vez más fuerza entre las familias que cuidan de sus patrimonios es la planificación intergeneracional que salta una —o más— generaciones, dirigiendo el legado directamente de abuelos a nietos y bisnietos a través de trusts, fundaciones de interés privado, fideicomisos y otras estructuras.
¿Por qué saltar una generación?
Esta tendencia no surge del azar, sino de una visión profunda que suele combinar varios o todos estos factores:
- Los hijos ya están suficientemente cubiertos. Muchos abuelos observan que la generación intermedia ha alcanzado estabilidad económica y profesional. Transferirles más activos podría exponerlos innecesariamente a impuestos, riesgos (divorcios, acreedores, decisiones impulsivas) o simplemente no sumar valor significativo. Mejor reservar recursos para quienes más los necesitarán en las próximas décadas.
- Una visión madura y afectiva: Esta estrategia responde a una realidad madura y afectiva: habiendo acompañado y apoyado directamente a nuestros hijos a lo largo de su desarrollo, permitiéndoles consolidar sus propios caminos, patrimonios y familias, muchos abuelos sienten ahora el deseo de mirar más allá y enfocar parte de su legado en las generaciones más tiernas.
- Los desafíos que enfrentarán nietos y bisnietos. La IA está transformando empleos, habilidades y modelos económicos enteros. A esto se suman volatilidad geopolítica, cambios climáticos, inflación y disrupciones que exigirán resiliencia financiera. Un legado directo puede financiar educación de excelencia, emprendimientos, formación en nuevas tecnologías o simplemente un colchón de seguridad en un futuro menos predecible.
- Flexibilidad frente a beneficiarios aún no nacidos. Una de las grandes ventajas de estas estructuras es que los beneficiarios (nietos o bisnietos) pueden incluso no existir al momento de su creación. Los trusts y fundaciones permiten designar «clases» o «categorías» de beneficiarios futuros, asegurando protección patrimonial incluso para generaciones que aún no han nacido.
- Optimización patrimonial y fiscal. En muchos de los países de la región, estas herramientas permiten proteger activos, minimizar cargas tributarias sucesorias y asegurar continuidad con control y eficiencia.
- Legado emocional y valores familiares. Más allá del valor intrínseco del dinero, se trata de fortalecer vínculos entre abuelos y nietos, transmitir educación financiera desde temprano y alinear el patrimonio con una visión familiar perdurable.
Aspectos a considerar: la otra cara de la moneda
Esta aproximación exige madurez y una visión equilibrada:
- Es fundamental una comunicación familiar transparente que permita explicar con claridad las motivaciones detrás de la estructura, evitando posibles resentimientos entre las generaciones.
- Las herramientas elegidas deben incorporar flexibilidad inteligente, mediante cláusulas que permitan ajustes ante cambios imprevistos en las circunstancias familiares o del entorno.
- El mejor legado combina los recursos económicos con una sólida educación y preparación de las generaciones más jóvenes en valores, responsabilidad financiera y comprensión del funcionamiento de la estructura.
- El cumplimiento normativo resulta clave: es indispensable asegurarse de respetar las reglas de cada jurisdicción, las legítimas y las obligaciones fiscales, evitando así cualquier tipo de sorpresas para cualquiera de las generaciones.
Pensar en ciclos de vida más amplios, que incluyan a nietos y bisnietos, es una decisión estratégica y responsable. Estas estructuras permiten proteger y transmitir recursos de manera ordenada, anticipando necesidades futuras. Que el resto del año nos traiga claridad y buenas decisiones para fortalecer el futuro familiar.
















