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Cuentos cortos Nro. 17

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El Dr. Lombardero explica por qué el colesterol no es el villano y cómo una molécula gaseosa puede cambiar tu destino cardiovascular.

Rodrigo Diz
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    Cuento Cortos para la Toma de Consciencia nro 17

  VÍCTOR, EL ÓXIDO NÍTRICO Y SU CAMBIO DE DESTINO

Dr. Martín Lombardero

Cuando esa tarde de sábado sonó mi celular y vi que era Víctor, intuí el motivo del llamado. No lo veía desde hacía años. Pero ese llamado directo no era una cuestión social: en el tono del teléfono se notaba su angustia. 

—Hola, Víctor… ¿Qué pasó? 

—Martín, gracias por atenderme. No estoy bien, me siento raro. Y mañana cumplo 50. 

Víctor es un hombre muy inteligente, creativo e intuitivo, que supo escuchar el mensaje de su cuerpo. Y a mí me era imprescindible escuchar a ambos. La noche anterior había ido a una guardia. Le hicieron electrocardiogramas seriados y enzimas cardíacas, que le dieron bien. Pero no quedó conforme. 

Nos encontramos en un café cálidamente desierto. Me dijo que se estaba despertando con apneas y falta de aire. Con evidentes veinte kilos de sobrepeso, sin hacer actividad física, fumando cinco cigarrillos por día, con el estrés habitual de la cultura actual y a punto de cumplir 50 años, me parecía que estaba comprando los números para ganarse una nefasta lotería. 

Lo recibí el lunes en mi consultorio. Vimos —mediante ecodopler— que ya tenía placas de ateroma, es decir, grasa más inflamación dentro de la pared arterial, con obstrucciones leves a moderadas en las arterias de su cuerpo. 

Preocupado por su colesterol, le conté que el problema no es tanto el colesterol sino el «camión» que lo transporta por la sangre: una proteína llamada APO B. Pero antes de eso, se altera la pared interna de las arterias, llamada endotelio. 

—Víctor, te presento a un actor clave: el óxido nítrico, una molécula gaseosa que segrega el mismo endotelio y que mantiene la salud de todo el árbol arterial. El óxido nítrico dilata las arterias, es antiagregante plaquetario, inhibe moléculas inflamatorias y disminuye el rozamiento de la sangre en la pared. Así las mantiene sanas. Y las arterias que más sufren la disminución de óxido nítrico son las coronarias… ¿Entendés adónde apunto? 

—Ok. ¿Y yo por qué tengo esas placas de ateroma? 

—Porque la grasa —que es muy útil para nuestro cuerpo— quedó atrapada en tu pared arterial; allí se activó la inflamación y se formó la placa de ateroma. Pero el

punto cero, el inicio de todo, el big bang de la placa de ateroma, es una alteración previa en la pared arterial. ¡Y esto ocurre cuando hay una disminución del óxido nítrico! 

—¿Cómo hago para que me aumente ese óxido nítrico? 

—En algunas personas hay una predisposición genética para su carencia. Pero podés cambiar la lectura de tus genes. El ejercicio aeróbico, estar en el peso adecuado y bajar el estrés son clave para generarlo. ¡No fumar! También la respiración nasal lo aumenta —de paso, habrá que ver tus apneas del sueño—, la dieta con verduras y sobre todo remolacha, y no destruir las bacterias de la boca —¡otro microbioma!— con antisépticos bucales como la clorhexidina, porque la boca es otra vía de producción de óxido nítrico. ¡Ahí está tu receta! 

—Y yo estoy haciendo todo lo contrario. ¡Hasta me enjuagaba con antisépticos bucales todas las noches! 

Le indiqué un score de calcio coronario, que le dio alto, y una gammacámara SPECT con ejercicio, que le dio bien. Estos resultados indican enfermedad coronaria crónica pero aún no obstructiva. 

—Víctor, el mejor regalo de cumpleaños que podés hacerte es entender que, a tus 50 años, estás en el momento justo para cambiar tus hábitos. Vas a sentirte veinte años más joven, pero sobre todo… vas a cambiar tu destino. 

—¿Me vas a medicar? 

—Sí. Y eso te va a ayudar. Pero el poder está en vos, no en la pastilla que te dé. Tu destino depende de vos, no de mí ni de los medicamentos que pueda darte. Hoy empieza el primer día del resto de tu vida. 

Me llamó a los tres meses. Había bajado varios kilos, estaba haciendo ejercicio, había dejado de fumar y se sentía mucho mejor. Al cumplir 50 años, su cuerpo le envió un mensaje. Él lo escuchó y cambió su destino cardiovascular. ¿Qué mejor regalo? 

Dr. Martin Lombardero.

Autor del libro “El Corazon es Consciente”

@lombarderomartin | www.martinlombardero.com.ar

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