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Uruguay a un chukker del Mundial

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El presidente de la AUP, Alexis Guinot, repasa el balance de la temporada y cuenta sobre la candidatura de Uruguay para el Mundial de Polo 2027.

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TEMPORADA DE POLO 26/27

Uruguay, a un chukker del Mundial: el presidente de la AUP repasa el boom del polo en el Este

El presidente de la AUP repasa el balance de la temporada, la Coronation Cup ante Inglaterra y la candidatura de Uruguay para el Mundial 2027.

Desde que asumió la presidencia de la Asociación Uruguaya de Polo (AUP) en 2023, tras dos años como vicepresidente, Alexis Guynot de Boismenu conduce a una entidad que hoy nuclea a más de 15 clubes y unos 200 jugadores en todo el país. Bajo su gestión, el polo uruguayo escribió algunos de sus capítulos más importantes: la histórica clasificación a semifinales del Mundial 2022 y el tercer puesto en esa cita, la Coronation Cup disputada este año ante Inglaterra en el Guards Polo Club, y ahora la candidatura de Uruguay para ser sede de las finales del Mundial 2027. En esta entrevista con Esteña Press, Guynot de Boismenu repasa el balance de la última temporada, las novedades para la 26/27, el proceso hacia el Mundial y el boom de inversión que el deporte está generando en la región.

¿Cómo cerró la temporada 2025/26 en números —cantidad de torneos, clubes participantes, jugadores, caballos movilizados y público— y qué indicador te parece más significativo para medir el crecimiento del polo uruguayo?

Fue una temporada muy activa. Tuvimos el calendario tradicional completo: el Campeonato Nacional de Hándicap, el Campeonato Nacional de Bajo Hándicap, la Copa Presidencia de la República, el 72.° Abierto Uruguayo —disputado en Punta del Este entre el 27 de diciembre y el 5 de enero— y el primer Abierto Uruguayo Femenino, además de torneos juveniles como el de Semana Santa en Río Negro Polo Club, que apoyamos junto a la Federación Internacional de Polo. En números concretos, cerramos con más de 50 torneos que se jugaron en 11 clubes de todo el país, con la participación de más de 200 jugadores uruguayos y extranjeros, unos 700 caballos movilizados y un público que rondó las 15.000 personas a lo largo de la temporada.

Si tengo que elegir un indicador, no me quedo solo con la cantidad de torneos: lo que más me entusiasma es la cantidad de jugadores y equipos internacionales que hoy eligen jugar en Uruguay, porque eso habla de un nivel competitivo que subió mucho en pocos años, y de un país que empieza a ser un destino y no solo un semillero de jugadores para afuera.

En 2026 Uruguay volvió a enfrentarse con Inglaterra en el Guards Polo Club, en uno de los escenarios más tradicionales del polo mundial. ¿Qué representa para la AUP que jugadores uruguayos estén llegando a ese nivel de competencia internacional, y qué distancia queda todavía por recorrer?

Volver a la Coronation Cup fue enorme para nosotros. Jugamos el 25 de julio en Windsor, cuatro años después de nuestra primera participación en 2022, y caímos 14 a 8 ante un equipo inglés muy sólido. El resultado no cambia lo simbólico: que la selección uruguaya sea invitada de forma sostenida a uno de los test-match más antiguos del mundo, que se juega desde 1911, confirma que Uruguay ya es visto como una de las potencias del polo internacional.

Que jugadores uruguayos estén compitiendo en los mejores torneos del mundo nos llena de orgullo y además abre oportunidades para que otros se sumen, y para que trabajadores uruguayos también puedan hacer temporada afuera y generar una diferencia. Para aprovechar eso en lo local, puede que todavía nos falte un calendario internacional más denso durante todo el año. Es un tema en el que estamos trabajando.

¿Qué se viene en fechas, torneos nuevos y sedes confirmadas?

El esqueleto del calendario se mantiene: el Campeonato Nacional de Bajo Hándicap a fin de octubre en Cardona, el Campeonato Nacional de Hándicap a fines de noviembre y principios de diciembre en el Carrasco Polo Club, el Abierto Uruguayo y el Abierto Femenino Uruguayo entre diciembre y enero en Punta del Este, el 5 de enero el Torneo Internacional de Menores y el 6 la Copa David Stirling Díaz —ambos en canchas de la AUP en el Medellín Polo Club— y la Copa Presidencia de la República a fin de enero. A eso se suman el Rückenwind Invitational, la Copa Sierra de la Mulita en La Paloma, Rocha, la Christmas Cup —que se disputa en varios clubes de Punta del Este—, el Torneo Santa Cruz, el Torneo El Milagro, el Torneo Punta Polo, la tercera edición de la Copa +50, la Copa Internacional Marcos Uranga, la Copa Félix Ortiz de Taranco en el Carrasco Polo Club, los tradicionales torneos de Semana Santa en Young y el Campeonato Nacional de Menores en el Jacksonville Polo Club. Ya lanzamos el calendario anual, que se puede consultar en la web y en el Instagram de la AUP.

¿Qué impacto está teniendo el régimen de admisión temporaria de caballos de polo en la llegada de jugadores y equipos internacionales a Uruguay? ¿Cambió la escala o el nivel competitivo de los torneos?

Fue una de las herramientas más importantes de los últimos años. El régimen permite que un jugador extranjero ingrese su caballada al país por un plazo determinado sin pagar los tributos de una importación definitiva, siempre que los animales se reexporten dentro del plazo. Eso bajó drásticamente el costo de traer una tropilla completa a jugar a Uruguay, y es una de las razones por las que hoy vienen equipos y jugadores de mayor nivel.

El cambio de escala es real: se nota en el nivel de juego y en que jugadores de alto hándicap ya consideran a Uruguay una plaza atractiva para pasar la temporada de verano.

¿Cuántos caballos ingresaron bajo este régimen en las temporadas 2024/25 y 2025/26, y qué proyectan para 2026/27?

En la 2024/25 ingresaron 260 caballos bajo este régimen, y en la 2025/26 la cifra fue de 220 aproximadamente. Para la 26/27 proyectamos entre 250 y 300, en línea con el interés que están mostrando jugadores argentinos, brasileños y europeos que nos contactan por información.

Ahora que Uruguay puede exportar caballos deportivos a China, ¿qué implica esto para el negocio del polo local?

Fue una sorpresa muy grata cuando se confirmó la apertura sanitaria del mercado chino para equinos deportivos, incluidos los de polo. Todavía estamos en etapa de conversaciones con China y estamos planificando una visita, cumpliendo una invitación. La posibilidad de colocar caballos de polo uruguayos en un mercado como el chino, donde el deporte está creciendo mucho, abre una puerta comercial de alto valor agregado para nuestros jugadores y criadores.

Para el negocio local significa un destino de exportación nuevo que hasta ahora no existía, y eso le da otra escala a toda la cadena de cría y doma uruguaya, que ya es reconocida en la región.

Uruguay ya se postuló formalmente para las finales del Mundial 2027, tras la caída de la sede en Dubái. ¿En qué etapa está el proceso y cuándo se define?

Así es. Emiratos Árabes Unidos confirmó en mayo de 2026 que no podía sostener la organización del Mundial, que iba a jugarse en Dubái, y eso corrió el torneo a 2027 con la sede aún por definir. Desde entonces trabajamos junto con la Federación Internacional de Polo y con la Secretaría Nacional del Deporte, con quienes nos reunimos junto al presidente Yamandú Orsi, para avanzar en la postulación y en la organización en Uruguay.

Hoy estamos en la etapa final, cumpliendo con los formalismos y definiendo la sede, que seguramente será en alguno de los clubes de Punta del Este.

¿Hay otros países o ciudades que estén compitiendo por la sede, y qué fortalezas tiene Uruguay frente a esas alternativas?

No, el Mundial va a ser en nuestro país. Las fortalezas de Uruguay son concretas: ya tenemos experiencia organizando las dos últimas eliminatorias sudamericanas, infraestructura de nivel en Maldonado y Punta del Este, y un país seguro y con buena conectividad aérea, lo que nos da legitimidad deportiva además de logística.

Más allá del prestigio deportivo, ¿qué impacto económico y turístico podría tener para Uruguay organizar un Mundial de Polo —visitantes, hotelería, gastronomía, sponsors, empleo e inversión?

El impacto sería muy fuerte porque el Mundial se jugaría en plena temporada de verano en Maldonado, cuando la región ya recibe a miles de turistas. Hablamos de delegaciones de siete países, sus familias, sponsors internacionales y medios especializados que llegarían por al menos dos semanas, con una demanda extra de hotelería, gastronomía y servicios. A eso se suma la exposición de marca para Uruguay como destino, que después se traduce en inversión y en más eventos de este tipo a futuro.

En términos de empleo, un evento de esta escala moviliza no solo a la organización deportiva sino a toda la cadena de servicios: seguridad, logística, transporte, catering, medios y la propia cadena hípica.

¿Qué significaría para el país conseguir ser sede?

Sería un antes y un después. Sería la primera vez que Uruguay organiza un Mundial de un deporte de alto perfil internacional en esta escala vinculado al polo, y quedaría instalado como una plaza de referencia mundial, no solo regional. Además, dejaría infraestructura y capacidad organizativa que van a servir para atraer otros eventos ecuestres y deportivos en el futuro.

Después del primer Abierto Uruguayo Femenino, disputado en 2026, ¿qué crecimiento esperan para la segunda edición, y qué lugar quieren que ocupe el polo femenino dentro del calendario internacional uruguayo?

El primer Abierto Femenino superó nuestras expectativas en convocatoria y en nivel de juego, y eso nos da mucha confianza para la segunda edición. Esperamos crecer en cantidad de equipos participantes —proyectamos pasar de 4 equipos en 2026 a 6 en 2027— y en visibilidad, con la idea de que en pocos años sea una fecha fija del calendario internacional femenino, al mismo nivel que el Abierto Uruguayo.

¿Cómo ves el semillero juvenil uruguayo pensando en los próximos 5 a 10 años?

Lo veo bien encaminado. Podría estar mejor, y vamos a trabajar para eso. Los torneos juveniles, como el de Semana Santa en Río Negro Polo Club —que apoyamos junto a la Federación Internacional de Polo—, muestran una base de chicos y chicas jugando cada vez más temprano y con mejor nivel. Si sostenemos el apoyo a los clubes del interior y seguimos dando oportunidades de jugar contra rivales internacionales desde edades tempranas, en cinco o diez años deberíamos tener una generación de jugadores uruguayos compitiendo de igual a igual con chicos de otros países.

¿Qué perfil de inversor se acerca hoy al polo, sabiendo que desarrollar una cancha arranca en unos US$50.000?

Vemos sobre todo dos perfiles: por un lado, inversores extranjeros —muchos de Argentina, Estados Unidos y Europa— que ya tienen un vínculo personal con el polo y ven en Uruguay un lugar seguro y estable para desarrollar su propio proyecto ecuestre; y por otro, desarrolladores inmobiliarios locales que incorporan una cancha de polo como amenity diferencial dentro de proyectos residenciales de alta gama en la zona de Maldonado, Punta del Este y José Ignacio. El costo de US$50.000 es para una cancha básica: no son las que vemos en la zona este del país.

Si Uruguay termina siendo sede del Mundial 2027, ¿qué es lo que cambiaría para siempre en el polo local?

Cambiaría la escala de todo: la infraestructura que quedaría instalada, la cantidad de gente formada en la organización de eventos de polo de nivel mundial y, sobre todo, la forma en que el mundo mira a Uruguay como plaza de polo. Dejaría de ser «el país que juega bien» para pasar a ser «el país que también organiza bien», que es un salto totalmente distinto.

¿Qué debería cambiar, si algo, en el régimen de admisión temporaria para que Uruguay pueda seguir aumentando la llegada de caballos y jugadores internacionales sin perder competitividad frente a Argentina, Estados Unidos o Europa?

El régimen actual funcionó muy bien como puntapié inicial, pero para seguir compitiendo con plazas ya consolidadas como Argentina o Estados Unidos, creo que hay margen para simplificar algunos trámites administrativos y bajar costos. Es algo que venimos conversando con las autoridades y con asociaciones de otros países. Estamos trabajando en un protocolo para caballos de Brasil, y nos gustaría poder hacer lo mismo con Paraguay, aunque ahí es un poco más difícil porque no tenemos frontera con ellos. Si Argentina lo puede implementar, creo que por ahí lo podemos trabajar nosotros también.

¿Uruguay quiere ser un país que juega buen polo o quiere convertirse en un destino internacional de polo?

Las dos cosas, y creo que no se excluyen. Necesitamos seguir jugando cada vez mejor, porque eso es lo que nos da credibilidad —se vio en el Mundial 2022, en los test-match que jugamos en los últimos años y en la Coronation Cup—, pero al mismo tiempo estamos convencidos de que Uruguay tiene todo para ser un destino internacional de polo: seguridad, calidad de vida, infraestructura y un entorno como el de Maldonado y José Ignacio, que es único. Organizar el Mundial en febrero de 2027 es, en el fondo, la forma más clara de decir que vamos por las dos cosas a la vez.

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