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AI Harnesses: cuando la inteligencia artificial aprende a hacer

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Tras los primeros experimentos de OpenAI con plugins y Code Interpreter en 2023, Anthropic cambió la escala: publicó el estándar abierto MCP

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Soy Martín, ingeniero y apasionado por la tecnología y la innovación. Lideré una travesía inédita recorriendo la Ruta Panamericana, desde Alaska hasta Tierra del Fuego, en dos autos eléctricos y autónomos Tesla. Creo firmemente que la tecnología de punta tiene el poder de transformar lo que hoy parece imposible en el estándar del futuro.
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AI Harnesses

Cuando la inteligencia artificial aprende a hacer

En noviembre de 2022, ChatGPT era poco más que un modelo en una caja de texto: sabía muchísimo, pero no podía abrir un archivo local, recordar el día previo ni corregir un error sobre la marcha. El salto de «saber» a «hacer» no vino de entrenar modelos más grandes, sino de la estructura construida a su alrededor: el harness (arnés o andamiaje).

En ingeniería de software, un test harness es el armazón que inyecta datos a un componente, lo ejecuta, captura el resultado y decide si continúa. Con los LLMs ocurre lo mismo: Agente = Modelo + Harness. Esto explica por qué un mismo modelo rinde tan distinto según la plataforma donde se lo use.

Tras los primeros experimentos de OpenAI con plugins y Code Interpreter en 2023, Anthropic cambió la escala: publicó el estándar abierto MCP en noviembre de 2024, lanzó Claude Code en febrero de 2025 y en enero de 2026 sacó ese mismo harness de la terminal con Cowork. Los números respaldaron el giro: sobre 1,2 millones de sesiones analizadas en mayo, apenas el 8,7% fue desarrollo de software; más de un tercio, procesos operativos y tareas de negocio. El consumo lo confirma: según OpenRouter, los tokens generados por agentes se multiplicaron por catorce hasta 7,3 billones, mientras el uso humano directo creció apenas 2,8 veces.

xAI entró con Grok Build en mayo de 2026, pero fue en agosto cuando quedaron planteadas las dos visiones de fondo.

Por un lado está Hermes Agent (Nous Research), un harness de código abierto que corre directamente en tu computadora y funciona como un asistente personal con autoaprendizaje. A diferencia de las plataformas cerradas, Hermes es agnóstico al modelo: el usuario elige qué «cerebro» usar para cada tarea —Claude, GPT, Gemini, DeepSeek o modelos abiertos corriendo 100% en local—. Y aprende de forma continua: cada vez que resuelve una tarea compleja documenta el procedimiento y crea una nueva habilidad (skill) que perfecciona con el uso, construyendo con el tiempo un modelo preciso de quién sos, qué preferís y cómo trabajás. Al vivir en tu propio equipo puede leer tu correo, conectarse a WhatsApp o Telegram, interactuar con tus carpetas y operar aplicaciones locales como si fuera una persona sentada a tu lado.

Los casos ya son tangibles: un profesional independiente que le pide revisar los WhatsApp entrantes y preparar borradores de cotización; alguien que delega la clasificación de las facturas que llegan al mail para que se ordenen solas en sus carpetas; estudios profesionales que procesan contratos y documentación confidencial sin que una sola línea de texto viaje a servidores de terceros. En agosto, Hermes sumó Bot Mode: varios agentes especializados corriendo en la misma máquina, cada uno con su propio nombre, rol, memoria y nivel de acceso.

Por otro lado está Grok Bot, lanzado por xAI el 11 de agosto, que busca lo mismo desde una arquitectura completamente centralizada. Cada bot recibe una máquina virtual dedicada en la nube y maneja el software comercial como un operador remoto. Entre los casos que comparten los usuarios de su beta hay comercios que automatizaron la atención de pedidos en 24 horas, personas que ordenaron 90.000 correos atrasados y quienes integraron la bandeja de soporte con pasarelas de pago para tramitar devoluciones de rutina sin intervención humana. Un detalle no menor: todos los bots de un mismo usuario comparten la misma instancia en los servidores de la empresa.

Mismo momento y promesas similares, pero dos filosofías opuestas. Una corre en tu propio hardware: es tuya, es privada, y a cambio te hacés cargo de su configuración. La otra se delega por completo a la nube por una suscripción mensual: entregás tus datos operativos a cambio de comodidad inmediata.

Y la mejor noticia es la democratización: hoy cualquiera —un profesional independiente, un comercio, un estudio de dos personas— puede tener uno o varios asistentes personales trabajando a su lado. Y elegir con qué modelo piensan, dónde se procesan sus datos y cuánta soberanía conserva sobre las herramientas con las que trabaja todos los días.

P.D.: Este artículo, por ejemplo, fue concebido y estructurado con la asistencia de Claude Code y calibrado de estilo con el skill de humanización de Hermes Desktop. Las ideas centrales, el hilo conductor y las correcciones editoriales son 100% humanas; la redacción y el pulido son resultado del trabajo en equipo entre el autor y estos nuevos harnesses de inteligencia artificial.

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