Hay algo en común entre quienes lideran una empresa, un equipo o un proyecto: muchas veces están muy solos.
Hablemos de Liderazgo: liderar no debería ser un camino en soledad
Por Julieta Sullivan
Hablemos de Liderazgo
Liderar no debería ser un camino en soledad
Hay algo en común entre quienes lideran una empresa, un equipo o un proyecto: muchas veces están muy solos.
Lo veo especialmente ahora que facilito dos grupos de pares. Veo el contraste entre estos líderes —ejecutivos y empresarios— que forman parte de estos espacios y aquellos que no.
Porque estar rodeado de gente no significa dejar de estar solo.
Podés tener colaboradores, equipo, consultores. Pero la decisión final, la que importa, la termina tomando una sola persona, sentada en esa silla. En soledad.
Y esas decisiones pesan.
Tienen impacto en los resultados, en las personas, en los clientes, en los accionistas y, muchas veces, en la sociedad. Abrir o cerrar una sucursal. Contratar o desvincular gente. Lanzar un producto nuevo o discontinuar otro. Internacionalizarse o quedarse local. Cambiar el branding o sostener el actual.
Ninguna de esas decisiones es fácil ni tiene una respuesta clara. Tienen pros, contras y consecuencias muy distintas.
A veces se conversan con un amigo, con la pareja, con el abogado, con el contador. Buena gente, seguramente. Pero no siempre les resulta fácil ponerse en esos zapatos. No estuvieron ahí. No tomaron ese riesgo. No sienten esa presión. No conocen en primera persona lo que significa liderar un negocio.
Un grupo de pares
¿Cómo se sale de esa soledad?
Con un grupo de pares.
No es el único camino, pero es uno que veo funcionar una y otra vez.
Otros líderes que estén parados en un lugar parecido al tuyo. Que sepan lo que se siente estar ahí porque ya lo vivieron. Gente con equipos que liderar, clientes que atender, proveedores que gestionar, accionistas a quienes responder. Gente que entiende sin que tengas que explicar todo desde cero.
Ahí dejás de liderar en soledad.
Sos parte de un espacio de confianza. Un lugar donde hablar de tus desafíos, poner el dilema arriba de la mesa, recibir el feedback que hace falta y aprender de los errores y los aciertos de otros.
Y, con todo eso, tomar mejores decisiones.
Porque la calidad de nuestras decisiones es, en buena parte, la calidad de nuestro liderazgo.
Hoy existen muchas organizaciones que ofrecen este tipo de espacios. Los hay para quienes lideran grandes corporaciones, pero también para quienes manejan una pyme, llevan adelante un negocio o lanzaron una start-up tecnológica.
Si estás liderando una organización, buscá tu grupo de pares.
La silla la vas a seguir ocupando vos. Las decisiones finales van a seguir siendo tuyas. Pero eso no significa que tengas que transitarlas en soledad.
Julieta Sullivan
Directora Independiente & Coach Ejecutiva de Mujeres en posiciones de liderazgo
















