Hoy sabemos que, en la mayoría de los casos, mantenerse en movimiento es más saludable y terapéutico para los tejidos que el reposo prolongado.
Movimiento temprano
Por Nicolas Laprida
Movimiento temprano
¿Cuándo hay que empezar a moverse después de una lesión?
Durante décadas, la respuesta automática ante una lesión fue inmovilizar: yeso, reposo absoluto, quietud hasta «curar». Hoy sabemos que, en la mayoría de los casos, mantenerse en movimiento es más saludable y terapéutico para los tejidos que el reposo prolongado. El desafío no es elegir entre moverse o no, sino saber cuándo, cuánto y con qué carga.
Las tres etapas de la curación
Todo tejido lesionado atraviesa tres etapas.
La primera es la etapa aguda o inflamatoria. Su duración depende del tejido y de la magnitud de la lesión. En esta fase el tejido pierde capacidad para tolerar carga, por lo que suele ser necesario reducirla o eliminarla temporalmente (reposo total o relativo).
Le sigue la etapa proliferativa, que comienza aproximadamente a partir del cuarto o quinto día y se extiende hasta la tercera semana. Se forma tejido nuevo y se produce colágeno, pero todavía es desorganizado y frágil. Es una etapa clave para comenzar a introducir carga de manera progresiva y controlada.
Por último, está la etapa de remodelación, que puede durar meses o incluso años. El tejido se reorganiza y sus fibras se alinean progresivamente según las cargas mecánicas que recibe (dadas por el movimiento y el ejercicio). Por eso, el movimiento adecuado no solo no daña: ayuda a construir una cicatriz funcional capaz de tolerar las demandas reales del cuerpo.
Pasada la etapa aguda, la carga debe aumentar progresivamente a medida que el tejido mejora. Pero esa progresión no siempre es lineal. Puede aparecer cierta molestia al intentar aumentar la carga. Si al día siguiente la persona está bien, es una buena señal: el tejido pudo adaptarse. Si la molestia persiste o reaparece con la carga habitual, probablemente el estímulo fue excesivo y toca retroceder y reevaluar.
Esto es normal. No existe un manual que anticipe exactamente cómo responderá cada persona. Retroceder no es fracasar, es parte del proceso de rehabilitación.
El resto del cuerpo también importa
Inmovilizar la zona lesionada no significa inmovilizar todo el cuerpo. Mantener la fuerza, la masa muscular y la condición física general favorece la recuperación y evita las consecuencias negativas de permanecer inactivo.
En síntesis: no está mal reposar; está mal reposar de más o de menos. La clave es saber cuánto reposo necesita cada lesión, cuándo retomar el movimiento, con qué carga y cómo ajustarla según la respuesta del cuerpo.
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