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El mercado ignorando todas las alertas

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La tasa de 30 años también marca un nuevo máximo (el mercado está repudiando a los treasuries), y la inflación en USA vuelve a acelerar.

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El mercado ignorando todas las alertas

Cerramos la nota anterior hablando de un momentum muy fuerte en el mercado, alrededor de una incertidumbre muy grande en torno al futuro. Hablamos de Intel y fue increíble cómo se movieron todas las empresas de semiconductores al alza, empujando al Nasdaq a nuevos máximos históricos. Mientras tanto, la tasa de 30 años también marca un nuevo máximo (el mercado está repudiando a los treasuries), y la inflación en USA vuelve a acelerar. Para completar el cuadro, acaba de asumir Kevin Warsh al frente de la Fed, y es una verdadera incógnita cómo va a continuar la política monetaria, ya que Trump quiere una baja en las tasas de interés, pero el mercado ya espera una suba antes de fin de año por la presión inflacionaria. La Fed, en este año electoral, seguirá apostando con su reputación. Veremos qué decide hacer.

El mes de mayo cierra con una imagen que resume perfectamente la paradoja en la que vive el mercado americano: el Nasdaq en máximos históricos y el mercado de bonos en su peor momento en casi dos décadas. En un mismo momento del tiempo tenemos dos señales opuestas, en un mismo escenario de mercados en máximos, un riesgo latente que podría destruir todo. Y así nos tiene el mercado post COVID, siempre pensando que se viene la cachetada, pero por lo general se encuentra arañando nuevos máximos.

El rally de los semiconductores

El gran protagonista de las últimas semanas fue Intel, como comentamos en la nota del mes pasado. La compañía acumula en pocas semanas una suba del 114% —su mejor mes en 55 años de historia en el Nasdaq— impulsada por noticias de un acuerdo de fabricación con Apple y el respaldo del gobierno americano a la producción doméstica de chips. El efecto derrame fue inmediato: el índice de semiconductores PHLX saltó un 4,2% hasta tocar un nuevo máximo histórico, acumulando una suba del 55% en lo que va de 2026. El Nasdaq también acompañó marcando su sexto ascenso semanal consecutivo. Las empresas del S&P 500 están en camino de registrar un crecimiento agregado de ganancias del 28% interanual para el primer trimestre, el mayor desde 2021. Los mercados, por ahora, siguen los fundamentales y no se le animan a la corrección. La IA sigue empujando a los mercados.

El otro lado del espejo: bonos e inflación

Mientras la renta variable festejaba, el mercado de renta fija mandaba una señal muy distinta. El rendimiento del bono del Tesoro a 30 años tocó el 5,2% en mayo, su nivel más alto desde 2007. Los datos de la semana del 15 mostraron el IPC en 3,8% anual —el nivel más alto desde mayo de 2023— y los precios mayoristas acelerando al 6% anual, el nivel más alto desde fines de 2022. Esta aceleración de la inflación está generando que el mercado repudie los treasuries, y lo hace con convicción. El trasfondo geopolítico no ayuda: el conflicto con Irán mantiene el precio del petróleo elevado, alimentando la presión inflacionaria vía energía e importaciones. La venta compulsiva de bonos se está adelantando a algo que podría suceder en el corto plazo: una suba de tasas.

El fenómeno se globaliza: Japón en el radar

Lo que en principio parecía un problema americano resultó ser global. En mayo, el bono japonés a 30 años superó el 4% por primera vez desde su creación en 1999, el de 10 años tocó su nivel más alto en 29 años, y el de 40 años alcanzó máximos históricos absolutos. El mercado empieza a pricear una suba de tasas del Banco de Japón en junio, lo que tiene implicancias directas para los mercados globales: durante décadas, el capital japonés —barato y abundante— financió inversiones en acciones, crédito y tecnología alrededor del mundo. El famoso carry trade del que hablamos un montón de veces desde esta columna, en el que el mercado se endeuda en yenes a tasas bajas para comprar activos con tasas altas. Si ese grifo empieza a cerrarse, las consecuencias pueden arrancar en Tokio y expandirse a todo el mundo.

Warsh toma el mando

Kevin Warsh fue juramentado el viernes 22 de mayo como presidente de la Reserva Federal, sucediendo a Jerome Powell en uno de los momentos más complejos para la economía americana. El nuevo chair llega con un perfil que el mercado todavía está decodificando: históricamente hawkish en materia de inflación, pero con señales recientes de apertura hacia bajas de tasas —en línea con lo que Trump exige públicamente. El problema es que sus propios colegas del FOMC no están convencidos, y la inflación no les da margen para bajar la guardia.

La primera reunión de política monetaria bajo su conducción será en junio, y será el primer test real de su independencia. El mercado ya no espera recortes —la pregunta ahora es si habrá una suba antes de fin de año. La Fed, una vez más, apostará su reputación en cada decisión que tome. ¿Estará del lado de Trump bajando o manteniendo la tasa, o se decidirá a subirla para contener la inflación no matter what?

La señal que nadie quiere leer

Debajo de la euforia de los máximos históricos hay una pregunta que los mercados prefieren no hacerse demasiado en voz alta: ¿qué pasa si la Fed sube las tasas y el Banco de Japón hace lo mismo? La respuesta corta es que el sistema financiero global enfrentaría una contracción de liquidez sin precedentes en la era post-2008. La Fed apretando desde arriba y el BOJ cerrando el grifo del dinero barato que durante décadas financió el carry trade global serían dos fuerzas que se potencian mutuamente. Los primeros en sentirlo serían los activos más especulativos —tecnología de alta valuación, crédito privado, mercados emergentes— pero el contagio no tardaría en llegar a cualquier activo que haya sido financiado con deuda barata, que a esta altura es prácticamente todo. Un Nasdaq que cotiza a múltiplos de ciclo expansivo con tasas de ciclo contractivo es una ecuación que en algún momento la aritmética resuelve sola, y no necesariamente de forma prolija.

Pero claro, este no es el escenario base, ni un escenario que estén pensando los grandes administradores de fondos mundiales. Nadie quiere tirarse un tiro en el pie, y es probable que cualquier decisión de este tipo sea «filtrada» mucho tiempo antes de ser tomada. Pero tampoco es ciencia ficción, y podría suceder en cualquier momento. Este año hay elecciones en USA, y es probable que Trump quiera que todo siga en modo fiesta, y quién sabe hasta dónde pueden subir los mercados. El problema, como siempre, es que la basura debajo de la alfombra se acumula y termina siendo peligroso que alguien se tropiece. Trump no lo va a decir, pero necesita que la guerra termine y que baje el precio del petróleo y sus derivados. Junio definitivamente será un mes muy movido. ¡Stay Tuned!

No se olviden de escribirme a oraculodeleste@gmail.com con preguntas y comentarios. En general, gran parte de la nota está hecha en base a sus consultas. Hasta la próxima.

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