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Hablemos de Liderazgo: la conversación que no estás teniendo

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Estoy segura que hay una conversación que venís postergando. Ya sabés cuál es. Quizás es con alguien de tu equipo que no está dando el nivel o con una colaboradora clave que notás desmotivada.

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Profesionalmente, me desempeño como directora independiente, board advisor y coach ejecutiva. Life-long learner, curiosa, lectora empedernida, amante de los deportes y el aire libre, y orgullosa madre de cuatro hijos.

Hablemos de Liderazgo

La conversación que no estás teniendo

Estoy segura que hay una conversación que venís postergando. Ya sabés cuál es. Quizás es con alguien de tu equipo que no está dando el nivel, con un socio con quien quedó algo sin decir en la última reunión, o con una colaboradora clave que notás desmotivada, pero no sabés cómo encarar.

Leí hace unos días un artículo de Tom Cuthbert, colega chair Vistage en San Antonio, EEUU, que me hizo pensar mucho. Él describe un patrón que ve en casi todas las empresas con las que trabaja, y que yo reconozco también en las empresarias y ejecutivas que acompaño: evitamos esas conversaciones porque en el momento el silencio parece más seguro.

Incomodar a la otra persona, ponernos en una situación difícil, arriesgarnos a decir algo que no salga bien. Todo eso pesa. Pero ese silencio solo compra tiempo para que el problema crezca. El feedback que no se da se convierte en resentimiento. La expectativa que no se nombra termina en una fecha límite incumplida. La verdad que se evita hoy es la crisis que hay que apagar mañana, con más gente mirando y más en juego.

Las conversaciones difíciles son una habilidad

Las conversaciones difíciles generan más pánico del que merecen. Y en general, ese pánico se desarma cuando uno aprende a prepararlas. Por eso Tom dice que son una habilidad que se entrena y propone un esquema concreto para esto: identificar el tema, compartir tu perspectiva, nombrar el impacto, plantear el problema con claridad y cerrar con un compromiso. Sin acusaciones ni suposiciones.

El punto justo

Hay otro concepto que me pareció muy útil: el equilibrio entre franqueza y curiosidad. Hay líderes que van con todo y no escuchan, y se preguntan por qué su gente se calla. Y hay otras que escuchan mucho pero no dicen lo difícil, y se preguntan por qué nada cambia.

A mí también me cuestan estas conversaciones, como a cualquiera. Pero aprendí que me molesta más guardarme las cosas y rumiarlas. Soy bastante directa, así que mi desafío siempre estuvo en decirlas de buena manera, sin ofender. Y en escuchar de verdad. Porque la franqueza sin empatía no es valentía, es torpeza. El punto justo está en animarse a decir lo que hay que decir, y después preguntar con genuina curiosidad: ¿cómo lo ves vos?

Te dejo con algo que cita Tom de Andy Stanley: “Los líderes que no escuchan terminarán rodeados de personas que no tienen nada para decir.”

Esta semana, elegió esa conversación que venís evitando. Prepararla. Y tenela.

Julieta Sullivan

Directora Independiente & Coach Ejecutiva de Mujeres en posiciones de liderazgo

www.julietasullivan.com

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