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Gravar a los ricos: el experimento global que no termina de salir bien

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En 2020, Argentina creó el Aporte Solidario y Extraordinario, con alícuotas de hasta 5,25% sobre grandes, bajo la promesa de que sería un impuesto de una sola vez, urgente y excepcional.

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Gravar a los ricos: el experimento global que no termina de salir bien

Por Valeria D’Alessandro

En 2020, Argentina creó el Aporte Solidario y Extraordinario, con alícuotas de hasta 5,25% sobre grandes, bajo la promesa de que sería un impuesto de una sola vez, urgente y excepcional. Cinco años después, sus efectos todavía se litigan en los tribunales y sus ecos resuenan en el debate político cada vez que alguien propone una nueva carga sobre la riqueza. Argentina no estaba sola. Alrededor del mundo, gobiernos de distinto signo ideológico han intentado —o están intentando— responder a la misma pregunta: ¿pueden los impuestos a las grandes fortunas financiar el Estado sin que las grandes fortunas simplemente se vayan? Los resultados, hasta ahora, son más instructivos que alentadores.

El experimento noruego: lo que nadie esperaba

 Noruega lleva décadas con impuesto al patrimonio. En 2022, su gobierno de centroizquierda decidió subirlo sobre las fortunas más grandes, sumado a un aumento en el impuesto a los dividendos. El cálculo era simple: recaudar 146 millones de dólares adicionales por año. Lo que nadie anticipó fue la respuesta. En los siguientes meses, más de 30 de los noruegos más ricos abandonaron el país. Para 2024, la cifra de emigrados superaba los 300. Entre ellos, Kjell Inge Røkke, uno de los hombres más ricos de Noruega, que se mudó a Suiza. El costo: una pérdida millonaria en recaudación anual. Noruega respondió endureciendo el exit tax, el impuesto que se cobra al momento de cambiar la residencia, para dificultar la salida. El efecto: una nueva ola de partidas aceleradas antes de que la norma entrara en vigor.

El Reino Unido y el fin del non-dom: una fuga histórica:

Durante más de dos siglos, el Reino Unido ofreció a los extranjeros ricos residentes en su territorio una ventaja extraordinaria: el régimen non-dom, que les permitía no tributar por ingresos generados fuera del país mientras no los trajeran a suelo británico. Era una forma elegante de atraer capital global a Londres. En 2025, el régimen fue abolido. Se proyectó que el Reino Unido perdería una cifra récord, la mayor salida de un solo año jamás registrada. Entre los que se fueron: Lakshmi Mittal, el magnate del acero. John Fredriksen, el naviero ex noruego más rico del mundo (nació en Noruega, renunció a la ciudadanía y es chipriota), que cerró sus oficinas en la ciudad y puso en venta su mansión en Chelsea, declarando con cierta teatralidad que «Britain has gone to hell, like Norway.» Nassef Sawiris, el hombre más rico de Egipto, que se mudó a Italia y Abu Dhabi tras quince años en Londres. Nik Storonsky, cofundador de Revolut, que anticipó los cambios y trasladó su residencia a Dubai antes de que la norma entrara en vigor. En total, 78 centimillonarios y 12 multimillonarios dejaron el Reino Unido. 

¿Adónde van? Los ganadores silenciosos Mientras algunos países pierden fortunas, otros las reciben. Los Emiratos Árabes Unidos llevan tres años consecutivos como el mayor receptor mundial de millonarios, con un ingreso records personas de alto patrimonio solo en 2025. Sin impuesto a la renta personal, sin impuesto a las ganancias de capital y sin impuesto a las sucesiones, Dubai se convirtió en lo que Londres fue durante décadas: el destino de elección para el capital internacional en movimiento. Italia, paradójicamente, también gana. Su régimen de flat tax atrae a quienes buscan una alternativa europea con calidad de vida. Suiza, Mónaco y Singapur completan el podio de los favoritos. Mónaco merece mención especial: sin impuesto a la renta, sin ganancias de capital, sin herencias: varios de los mejores tenistas del circuito ATP tienen residencia allí. Novak Djokovic es el más conocido, pero no el único. La lista incluye a decenas de deportistas, músicos y empresarios que encontraron en el pequeño principado la combinación perfecta de prestigio y eficiencia fiscal.

Deportistas, famosos y la geografía del impuesto El mundo del deporte de élite ofrece los casos más visibles de planificación fiscal activa. Cristiano Ronaldo enfrentó acusaciones de fraude fiscal en España por su estructura societaria de derechos de imagen, lo que contribuyó a su decisión de trasladarse a Juventus en Italia, donde un régimen especial le permitía tributar a tasas sustancialmente menores. Messi tuvo su propio capítulo español, que incluyó condena penal y millones en multas. Varios pilotos de MotoGP establecieron residencias en Andorra, Suiza o el Reino Unido para reducir su carga fiscal en España. Jorge Lorenzo y Dani Pedrosa figuran entre los más conocidos. El incentivo para buscar alternativas es enorme.

¿Funcionan o no funcionan?

La respuesta honesta es: depende de cómo se mida. En Noruega, a pesar del éxodo, los ingresos totales del impuesto al patrimonio siguen creciendo, gracias a la amplitud de la base imponible —que incluye activos productivos como empresas. El daño no fue en la recaudación bruta sino en el capital humano y empresarial que se fue. En España, el impuesto al patrimonio coexiste con el llamado impuesto de solidaridad, y los estudios disponibles muestran una migración más moderada que en Noruega —en parte porque España aplica normas de exit tax más estrictas que dificultan la salida. En Francia, que abandonó su impuesto general al patrimonio en 2017 y lo reemplazó por uno solo sobre inmuebles, el debate sigue vigente: investigaciones recientes sugieren que entre los mil contribuyentes más ricos, solo dos emigran por año, lo que cuestiona el mito de la hipermovilidad del capital. Lo que sí parece claro, a la luz de la evidencia acumulada, es que el resultado depende en gran medida del diseño: qué activos se gravan, a qué tasa, con qué reglas de salida, y cuán atractiva es la alternativa de irse.

Lo que queda para reflexionar

En 2025 se registró el récord histórico de movilidad de millonarios. Para 2026, la proyección sube. El capital, cuando puede moverse, se mueve. Ese dato no es un argumento contra los impuestos a la riqueza. Es un argumento por el diseño cuidadoso. La pregunta relevante es si el instrumento elegido logra su objetivo sin producir efectos no deseados que lo anulen. El experimento global continúa. Y sus resultados deberían importarle tanto a los hacedores de política como a las familias que planifican su futuro patrimonial en este nuevo mapa. Cuando la geografía del impuesto cambia más rápido que las leyes que intentan seguirle el paso, entender el tablero es también una forma de protegerse.

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