Economía

Encendió la chispa y comenzó el incendio

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Luego de voltear a Venezuela, se olfateaba que Trump podría ir a buscar a Irán, ya que los islámicos se negaban a abandonar sus proyectos nucleares, y según la inteligencia Israelí estaban a nada de tener una bomba nuclear, que podría haber sido detonada en Tel Aviv

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Encendió la chispa y comenzó el incendio

El mercado estaba muy expuesto a un desequilibrio, a una chispa que comenzara un incendio, una respuesta fuerte mal interpretada que derivara en una pelea, o cualquier cosa que pudiera generar volatilidad en los mercados. Y sucedió, tal como anticipamos en las ediciones anteriores de Esteña Press.

Luego de voltear a Venezuela, se olfateaba que Trump podría ir a buscar a Irán, ya que los islámicos se negaban a abandonar sus proyectos nucleares, y según la inteligencia Israelí estaban a nada de tener una bomba nuclear, que podría haber sido detonada en Tel Aviv. Esta información llegó a oídos de Trump, que no dudó en actuar con contundencia. De los 11 mandos militares de mayor rango del régimen Iraní, 10 están muertos (incluido el Ayatolah Ali Khamenei), por lo que en un principio se pensó que Irán entraría en un estado de acefalia que “frenaría” la guerra. Pero sucedió todo lo contrario, y comenzaron a atacar activos estratégicos que no están vinculados con USA o Israel, pero que dañan severamente la oferta mundial de energía, y eso si complica a todo el globo terráqueo. 

Por ejemplo, se dañó (se habla de un 20%) la planta de GNL más grande del mundo, situada en Qatar, que demoraría entre 3 y 5 años en repararse. Ese daño implica un menor flujo de oferta de GNL (que hoy es uno de los activos energéticos mas preciados porque es el gas que se puede transportar fácilmente y a bajo costo a las generadoras eléctricas, en un contexto de super demanda impulsada por la IA y la nube). La energía cara (petróleo, gasolina, GNL, etc) es como ponerle un impuesto a la economía global: todo se encarece, y los márgenes se reducen dependiendo de cuanto las empresas trasladen el aumento al consumidor, pero claramente complica todo. 

Sin ir más lejos, de las plantas de gas se produce Helio, que además de ser divertido para los chicos porque hace flotar los globos, es clave para la producción de microprocesadores. Sin Helio no hay microprocesadores, y sin esos chips no hay IA, no hay electrodomésticos, no hay teléfonos, no hay nada. 

Por eso siempre se pensó que Trump no querría una guerra larga, temiendo que resurja su mayor enemigo: la inflación. Pero, independientemente de cuánto dure (y ojalá sea poco), ya se está dañando el largo plazo de muchas variables, y eso no es bueno para nadie. 

Es muy probable que escuchemos reiteradamente anuncios de alto el fuego que se desmientan minutos después. Hasta ahora, esta es la guerra de los tuits: Trump fue comunicando avances vía redes sociales, y el mercado volvió a operar mirando en tiempo real los posteos del presidente.

El problema ya no radica solo en la guerra en sí, sino en los costos futuros: petróleo, cadenas de suministro, comercio global. Como ocurrió con la guerra entre Rusia y Ucrania, además de las lamentables pérdidas humanas, se encarece y se entorpece el comercio internacional.

En este caso, la sensibilidad es mayor por la ubicación del conflicto. Por el Estrecho de Ormuz —controlado por Irán— circula el 20% del petróleo mundial, gran parte con destino a China. Se estima que China tiene reservas para unos 110 días sin suministro, pero si el conflicto escala y los precios suben, podría convertirse en la mayor exportación de inflación de la historia.. 

A la hora de ir enumerando las consecuencias de la guerra, podríamos ver: 

  1. qué pasa con la inflación global (depende cuanto dure el conflicto), 
  2. cómo impacta en tasas de interés, 
  3. cómo afecta el endeudamiento, 
  4. qué rol jugará la OTAN (Trump quedo muy enojado porque no lo apoyaron), 
  5. cómo queda la infraestructura energética (precios, comercio, etc), 
  6. y finalmente, si todo esto afecta el crecimiento global.

Todas estas consecuencias, seguramente se trasladen a un mayor riesgo de recesión. Hoy por hoy según el banco Goldman Sachs, el riesgo de recesión en USA se disparó al 30%, con inflación clavada en 3% y el desempleo subiendo hasta el 4.6%. La suba de la nafta liquida a los consumidores, y enfría el consumo de todo el resto de la economía.  Este año hay elecciones de medio termino en USA, y me parece que Trump no tiene mucho margen para mantenerse en este rumbo. La economía de USA sigue en la perspectiva de crecer 2% este año, pero si ese número se empieza a achicar, van a ver como Trump se empieza ir al mazo. 

Hace poco se reunió la Reserva Federal para definir su política monetaria, y como era de esperarse, no redujo la tasa de interés. Pero, atentos, si el mercado esperaba 2 reducciones de tasas de interés durante el 2026 (cuando comenzó el año), ahora espera una suba de tasas en Octubre. Y esto necesariamente empinó la curva de rendimientos y despertó a los osos en el mercado, activó el miedo. 

La volatilidad de tasas se disparó y una subasta reciente de deuda de USA a 2 años estuvo fea sin demanda. Si los precios de los Treasuries siguen cayendo, se puede complicar la estabilidad financiera global. Desde la estabilidad de la deuda de USA, y la salud financiera mundial. Muchas deudas están colateralizadas con estos activos; si caen, se exigen más garantías y no todos pueden responder. 

La Fed está un poco atrapada, con estos precios de energía no puede bajar tasas, y con esta presión inflacionaria tampoco puede salir a bancar mucho a los mercados. Se vivieron algunos momentos de tensión en el sistema financiero de USA mostrando una catarata de incobrables. ¿Se estará terminando el ciclo de expansión monetaria y bursátil que comenzó post Covid? Atentos a esto. El mercado hace 6 años que paga el dip, pero un mercado bajista, un bear market, una crisis financiera, puede ser muy dolorosa. Recuerden que siempre les conté que tengo la expectativa de una crisis en algún momento antes del 2030. Nunca la pensé con Trump en el poder, pero bueno tampoco estaba la perspectiva de este Trump tan activo en la geopolítica exterior, y tan paralizado en frenar el déficit fiscal interno.  

Lejos del tema energía, las empresas de software vienen teniendo muy mal desempeño relativo. Arrancando con la mas poderosa y grande, que es Microsoft, que acumula una baja del 35% en los últimos 6 meses, imaginen el resto. El tema es que viene avanzando tan fuerte la IA que en poco tiempo van a poder reemplazar al software tradicional. Quién va a usar Powerpoint para una presentación, si ahora hay IA´s que te las arman y en 2 minutos. A veces el problema no es que el software deje de existir, sino que sea menos rentable, y esa pequeña diferencia en estas mega empresas de trillones de dólares puede ser un abismo. 

Me sigue fascinando la perspectiva de Argentina en todo este lío. En marzo hubo un evento organizado por el JP Morgan en New York que se llamó “Argentina Week” y básicamente significó el desfile de casi todo el Gabinete, muchos gobernadores y un pelotón de empresarios que fueron a mostrarle al mundo inversor las bondades de invertir en Argentina.

 Y mal no les fue, porque con el estallido de la guerra quedó mas que claro que Argentina es un país lleno de recursos naturales, y lejos de las zonas de conflicto. Cada infraestructura energética que se dañaba era un proyecto que nacía en Argentina. 

Muchas empresas empezaron a anunciar inversiones en Argentina (Uber, Miniso, etc), mas RIGIS se anunciaron, y también se coordinaron nuevas privatizaciones. Está claro que Argentina tiene una sola asignatura pendiente que es que arranque fuerte la microeconomía, pero cuando eso suceda el proceso de generación de riqueza que puede comenzar en el país vecino no tiene antecedentes históricos.

 Casualmente un informe del JP Morgan destacó varias cosas de Argentina, pero entre ellas están sorprendidos en como la guerra prácticamente no tuvo impacto en el mercado argentino: el dólar super estable, riesgo país con pocas consecuencias, y la tasa de interés inmutable. 

Según el banco, Argentina tiene la política mucho mas clara luego de las elecciones legislativas 2025, y un sendero de reformas estructurales muy posibles (LLA tiene asegurados casi 2/3 de las 2 Cámaras en el Congreso). Los objetivos de Milei para el 2026 están muy claros: Sentar las bases para un crecimiento sustentable y de largo plazo; y normalizar el acceso a los mercados mientras continua la desinflación y la disciplina fiscal. 

Para ello es clave la acumulación de Reservas y la re monetización de la economía (se compraron casi u$s 4.000 millones en los primeros 3 meses del año, casi el 25% del objetivo anual).

El mayor impacto de confianza para Argentina lo podría entregar una eventual calificación para volver a ser emergentes en el 2027. Esto podría implicar una buena reducción del riesgo país (hoy esta en 620 pb y podría irse a menos de 300pb) y un rally en las acciones argentinas de consideración, que le permitiría a Milei llegar a las elecciones 2027 con la economía creciendo fuerte y de manera más pareja, y con un entorno financiero muy favorables (siempre y cuando no sigan apareciendo shocks externos).

Para lograr calificar a emergente, Argentina tiene que terminar de destruir el CEPO cambiario, que hoy sigue vivo pero a una mínima expresión. Ser emergente le permitiría defender aún mas el precio de las acciones durante los momentos de crisis global, que hoy como Standalone, no tiene chance de influir. 

Argentina hoy esta haciendo las cosas muy bien, poniendo el foco en el largo plazo (y no en el corto como los gobiernos anteriores). Los riesgos son grandes, porque siempre va a haber gente que quiere volver al pasado, a los tongos, a las ineficiencias y cuanto chanchullo exista para ganar plata, pero pareciera que el grueso de los argentinos, aunque duela, apoyan esta nueva normalidad. Ojalá tengan suerte los amigos argentinos y puedan recorrer este camino hacia la prosperidad con éxito. 

No se olviden de escribirme a oraculodeleste@gmail.com con preguntas y comentarios. En general gran parte de la nota está hecha en base a sus consultas. Hasta la próxima. 

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