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Hablemos de Liderazgo: ¿tu equipo necesita más estrellas?

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Profesionalmente, me desempeño como directora independiente, board advisor y coach ejecutiva. Life-long learner, curiosa, lectora empedernida, amante de los deportes y el aire libre, y orgullosa madre de cuatro hijos.

Hablemos de Liderazgo: ¿tu equipo necesita más estrellas?

Si hoy tuvieras que incorporar a alguien a tu equipo, ¿a quién elegirías? ¿A esa persona brillante, con un CV impecable, grandes logros en LinkedIn y que deslumbra en la entrevista? ¿O a alguien quizás menos extraordinario en los papeles, pero de quien todos los que trabajaron a su lado dicen lo mismo: que siempre estuvo cuando hizo falta?

Probablemente muchos elegiríamos a la primera. Estamos acostumbrados a buscar y premiar a las «estrellas». Sin embargo, cuando hablamos de construir equipos de alto desempeño, el talento individual no siempre es lo que hace la diferencia.

Simon Sinek cuenta que, trabajando con los Navy SEALs, la unidad de élite de la Marina de Estados Unidos, les preguntó cómo elegían a sus integrantes. Le dibujaron un gráfico con dos ejes: performance y confianza. La performance tiene que ver con qué tan buena es una persona técnicamente en su trabajo. La confianza, con su carácter: su humildad, si se hace cargo de sus errores, si podés contar con esa persona cuando las cosas se complican.

¿Y sabés qué descubrieron? Que alguien con altísima performance pero baja confianza puede ser tóxico para el equipo. Por eso prefieren a una persona de performance media y alta confianza antes que a una «estrella» en la que sus compañeros no pueden confiar.

Esta idea siempre me pareció poderosa porque desafía mucho de lo que hacemos en las organizaciones. Medimos resultados individuales. Celebramos al que cerró el negocio más grande o al que consiguió la promoción. Y claro que la performance importa, pero un equipo es mucho más que la suma de talentos individuales.

Un equipo de verdad se construye cuando sus integrantes entienden que el objetivo colectivo está por encima del logro personal y que su trabajo afecta al del otro. Comparten la información y también el reconocimiento. Y cuando alguien dice «dejo esto un momento porque un compañero me necesita», lo hace sabiendo que mañana otro hará lo mismo por él.

Para que eso suceda hace falta confianza. Sin confianza no hay colaboración, y sin colaboración podemos tener un grupo de personas muy talentosas, pero difícilmente un equipo extraordinario.

Ahí está, para mí, uno de los grandes trabajos del líder: crear las condiciones para que las personas confíen unas en otras y pongan su talento al servicio de algo más grande que ellas mismas. Contratar bien ayuda, pero no alcanza.

La próxima vez que tengas que sumar a alguien, además de mirar el CV, preguntá cómo trabajaba con los demás. Y en tu equipo de hoy, fijate quién ayuda sin que se lo pidan y reconocelo delante de todos. Quizás tu equipo no necesite más estrellas, sino un líder que lo ayude a ver la constelación que ya está formando.

Julieta Sullivan

Directora Independiente & Coach Ejecutiva de Mujeres Líderes

www.julietasullivan.com

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