Bienestar

El arte de habitar el cuerpo

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Durante años asociamos el ejercicio con el esfuerzo, el cansancio y la exigencia. Sin embargo, la verdadera salud no siempre se construye haciendo más, sino haciendo mejor.

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El arte de habitar el cuerpo

Por Erica Karlen

Capítulo 1: El movimiento inteligente

¿Cuándo fue la última vez que sentiste que tu cuerpo trabaja a favor y no en tu contra?

Hay personas que llegan al final del día agotadas por sostener su propio cuerpo. Se levantan con rigidez, sienten molestias al permanecer sentadas mucho tiempo o descubren que acciones tan simples como subir una escalera o cargar una valija requieren cada vez más esfuerzo.

Otras, en cambio, parecen moverse con una naturalidad casi elegante. No necesariamente son más jóvenes ni más fuertes. Simplemente han aprendido a utilizar su cuerpo de una manera más inteligente.

Durante años asociamos el ejercicio con el esfuerzo, el cansancio y la exigencia. Sin embargo, la verdadera salud no siempre se construye haciendo más, sino haciendo mejor.

A eso me gusta llamarlo movimiento inteligente: comprender que cada movimiento que repetimos deja una huella en nuestro sistema nervioso.

El cerebro aprende patrones; algunos nos vuelven más eficientes, otros nos hacen compensar, gastar energía de más o sobrecargar determinadas articulaciones. Con el tiempo, esos pequeños hábitos terminan definiendo cómo caminamos, respiramos, nos sentamos o enfrentamos las exigencias de la vida cotidiana.

Joseph Pilates entendió este concepto hace casi un siglo, cuando desarrolló la Contrología: un método donde la precisión era más importante que la cantidad. Su objetivo nunca fue formar personas capaces de hacer más ejercicios, sino personas capaces de moverse mejor.

Hoy, la neurociencia y la biomecánica respaldan esa intuición. Sabemos que un cuerpo eficiente no es el que utiliza más fuerza, sino el que emplea la fuerza necesaria en el momento adecuado. Esa economía del movimiento es, quizás, una de las formas más refinadas de la inteligencia física.

Vivimos en una época en la que el verdadero lujo consiste en disfrutar de un cuerpo que responde cuando lo necesitamos; que nos permite viajar, jugar con nuestros hijos o nietos, practicar un deporte o simplemente caminar sin dolor. Ese es, para mí, el verdadero lujo silencioso.

No se exhibe. Se siente.

En esta columna hablaremos de ciencia, de movimiento y de salud. Pero, sobre todo, hablaremos de algo mucho más profundo: cómo habitar mejor el único lugar en el que vamos a vivir toda la vida: nuestro cuerpo.

Erica Karlen

Hace más de dos décadas acompaño a personas de todas las edades a descubrir cómo el movimiento puede transformar mucho más que el cuerpo. En esta columna compartiré conocimientos y reflexiones para entender cómo movernos mejor, vivir con mayor autonomía y cuidar nuestra salud desde una mirada basada en la experiencia y la evidencia.

@corepilatespunta // 099 974 804 // @lecolepde 

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