En una temporada marcada por altas expectativas y nuevos desafíos, Edgar Silveira, director general de Turismo de la Intendencia de Maldonado, habla de gestión, territorio y visión a largo plazo.
Por Esteña Press
ENTREVISTA | Edgar Silveira
Turismo, gestión y territorio: cómo piensa Maldonado su futuro
En una temporada marcada por altas expectativas y nuevos desafíos, Edgar Silveira, director general de Turismo de la Intendencia de Maldonado, habla de gestión, territorio y visión a largo plazo. Más allá de las cifras del verano, plantea un modelo turístico que busca identidad, desestacionalización y desarrollo sostenible, con un objetivo claro: que el crecimiento del destino se traduzca en más y mejores oportunidades para la gente del departamento.
Antes de hablar de números, de temporada alta o de estadísticas, me gustaría empezar por lo personal. ¿Quién es Edgar Silveira? ¿Desde qué lugar humano y profesional mirás hoy el turismo en Maldonado?
Hace muchos años que trabajo vinculado a resolver problemas de la gente, en distintos ámbitos y desde diferentes lugares. Mi vida profesional siempre estuvo atravesada por la idea de servicio: escuchar, gestionar, generar proyectos, buscar soluciones concretas. Desde ese recorrido es que me encuentra este cargo. No fue algo buscado como un objetivo personal, sino una convocatoria que surge naturalmente.
El intendente Miguel Abella me propone asumir la Dirección General de Turismo con desafíos muy claros. Uno de ellos es poner un foco especial en el turismo social, cultural y patrimonial. Volver a poner en valor a Punta del Este, Maldonado, Piriápolis y a todo el departamento desde su identidad más profunda: su historia, su cultura, su patrimonio. Salir un poco del esquema reducido de “sol y playa”, que sin dudas somos, pero que no nos define en su totalidad.
El otro gran eje es el desarrollo del sector turístico en su conjunto, generando actividades que permitan desestacionalizar la temporada. Ese es un desafío histórico para todos los directores de Turismo que pasaron por esta Intendencia. Son líneas que corren en paralelo, con un tronco común: difundir el destino con un objetivo muy claro, que es generar más trabajo para nuestra gente, mejores oportunidades laborales y mejores ingresos. El turismo transforma realidades, y el derrame tiene que llegar a los vecinos de Maldonado.
Las expectativas para esta temporada son altas. Se habla de cifras récord y de un turismo que vuelve con fuerza. ¿Qué tipo de visitante está llegando hoy a Maldonado?
Maldonado recibe una diversidad muy amplia de turistas, y hay estudios que lo respaldan. Aproximadamente entre un 75% y un 80% de nuestros visitantes siguen siendo argentinos. Hay un público que, año tras año, elige Punta del Este, Maldonado o Piriápolis casi como una tradición. Generalmente es un segmento de nivel socioeconómico medio-alto y alto, que prioriza nuestro destino por sobre otros de la región.
Pero lo que estamos viendo con mucha claridad es el regreso de la clase media argentina. Algo que no se daba con esta intensidad desde hace varios años. Esto surge de conversaciones permanentes con el Centro de Hoteles, la Cámara Inmobiliaria y con todos los actores del sector privado vinculados al turismo.
Influyen muchos factores. La coyuntura económica del vecino país, sin entrar en debates ideológicos, es uno de ellos. También la relación de precios: hoy resulta más competitivo para un argentino vacacionar en Maldonado que en muchos balnearios de su propio país. Y hay algo que siempre se repite y que nos llena de orgullo: nos eligen por cómo los tratamos. Por cómo se sienten. Por la hospitalidad.
Soy crítico con nosotros mismos. Creo que siempre podemos mejorar en atención y servicio. Por eso estamos impulsando más capacitación, más formación en atención al cliente, buscando la excelencia. Nuestra gente es uno de los principales activos del destino y tenemos que cuidarlo.
Hablabas de desestacionalizar. ¿Cómo pensás el turismo más allá del verano?
Creemos firmemente que Maldonado debe consolidarse como un hub de turismo corporativo y de reuniones, lo que se conoce como turismo MICE. Es un segmento con enorme potencial. Año a año se incrementa la cantidad de salas de conferencias, de infraestructura adecuada y de propuestas complementarias.
El Centro de Convenciones es una pieza clave, pero no la única. Hoteles como Enjoy o el Grand Hotel combinan hospedaje y espacios para eventos. A corto plazo se suma Cipriani, que va a aportar una propuesta de nivel internacional. Todo esto, junto con nuestra oferta de entretenimiento, gastronomía, cultura y seguridad, conforma un paquete muy atractivo.
La competencia regional es fuerte, pero Maldonado tiene ventajas claras. Una de ellas es la seguridad. Muchas personas pueden asistir a un congreso mientras sus familias disfrutan tranquilamente del destino. Eso no es menor y pesa mucho en la decisión.
La pregunta inevitable: ¿cómo se perfila la temporada 2025–2026? Más allá del optimismo habitual, ¿qué indicadores concretos manejan?
Los indicadores son claros. La ocupación hotelera para las primeras semanas de enero está prácticamente completa. Conseguir alojamiento en esta época ya es muy difícil. Las consultas para febrero también son altas, tanto en hoteles como en inmobiliarias.
Además, contamos con los datos del Observatorio del Ministerio de Turismo, que confirman estas tendencias. Las ferias internacionales, el contacto permanente con agencias y operadores del exterior —especialmente de Argentina— muestran un crecimiento sostenido del flujo hacia Punta del Este desde la pandemia en adelante. No hablamos aún de niveles prepandemia, pero sí de una recuperación sólida y constante.
Cuando asumiste, heredaste una marca enorme, pero también una mochila pesada. ¿Cuál fue la primera verdad incómoda que encontraste en el cargo?
La verdad es que lo he disfrutado mucho. Me encontré con un equipo técnico muy profesional, con gente de larga trayectoria y enorme conocimiento. Eso facilita mucho las cosas.
Si tengo que señalar una verdad incómoda, tiene que ver con algunas expectativas del sector privado. Hay empresarios o productores que creen que la Intendencia debe organizarles todo: alojamiento, transporte, financiamiento, logística. Los recursos son finitos y debemos ser equitativos. El rol de la Intendencia es complementar, apoyar, articular, no hacerse cargo de todo.
Aprender a decir que no, explicar por qué no se puede, aunque el evento sea bueno, es parte del trabajo. No siempre se entiende, pero es necesario mantener criterios claros.
En materia de promoción, ¿qué estrategia se implementó esta temporada?
Nos concentramos en el turismo regional. Estuvimos en Argentina y en Brasil, en ferias como Buenos Aires y Gramado. Decidimos no ir a España este año porque cae en plena temporada y porque el Ministerio de Turismo ya está presente allí.
El foco está puesto en donde hoy tenemos conectividad y posibilidades reales de captar turistas. Provincias argentinas como Santa Fe, Entre Ríos, Buenos Aires, y el sur de Brasil, donde hay cerca de 50 millones de potenciales visitantes. No es falta de ambición, es inteligencia en el uso de recursos.
A veces la promoción no pasa solo por repartir folletos. Yo no tengo problema en ir, golpear puertas, presentarme ante medios y contar quiénes somos. Gracias a ese trabajo más personal, hemos logrado una muy buena cobertura internacional del destino.
¿Qué eventos y actividades destacás para esta temporada?
La agenda es muy diversa. Desde grandes recitales organizados por privados, como los que se realizan en Open Park, hasta conciertos con artistas reconocidos como Alejandro Lerner. Hay galas de ballet, danza contemporánea, torneos deportivos de primer nivel como polo y golf, exhibiciones de arte en galerías públicas y privadas, especialmente en lugares como Pueblo Garzón, que tiene una movida cultural muy interesante.
También hay fiestas privadas, eventos más jóvenes, otros más culturales. Cada uno con su público. Esa diversidad es parte del atractivo del destino.
Para cerrar, ¿cuáles son los principales desafíos a futuro?
El gran desafío es crecer sin deteriorar el entorno. Apostamos a un turismo sostenible y, si es posible, regenerativo. Maldonado todavía tiene margen para recibir más visitantes, pero eso exige planificación, cuidado ambiental y equilibrio con la vida cotidiana de quienes vivimos acá todo el año.
El crecimiento demográfico —fuimos el departamento que más creció según el último censo— plantea enormes desafíos en infraestructura, servicios, salud, educación y seguridad. Hay que anticiparse, planificar, coordinar con el gobierno nacional y con el sector privado.
Y, por supuesto, cuidar nuestro mar, nuestras costas, nuestro patrimonio natural. Cualquier afectación ambiental sería un golpe directo a nuestra identidad y a nuestro principal activo. El desarrollo tiene que ser ordenado, responsable y consensuado. Ese es el camino que creemos correcto para Maldonado.

















