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SUEÑO: La arquitectura invisible de la salud

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No todo el sueño es igual, hay 2 fases son críticas: SWS (Slow Wave Sleep) o sueño profundo y REM (Rapid Eye Movement): es el sueño cognitivo.

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Me especializo en el entrenamiento y la preparación física consciente. Lee mis notas e incorpora conocimientos básicos de anatomía y biomecánica y aprenden la importancia del movimiento, la respiración, la movilidad, la estabilidad, la fuerza y el acondicionamiento general.
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SUEÑO

La arquitectura invisible de la salud

No todo el sueño es igual, hay 2 fases son críticas:

SWS (Slow Wave Sleep) o sueño profundo:
Durante este tiempo, el cuerpo logra su máxima relajación muscular, baja la presión arterial y la frecuencia cardíaca, siendo la etapa más reparadora, esencial para la regeneración física, el fortalecimiento del sistema inmunológico y la consolidación de la memoria. El cerebro produce ondas delta, las más lentas y sincronizadas, reduciendo drásticamente su actividad. Es la fase principal para reparar tejidos, construir músculos y regenerar huesos. Esta etapa es más frecuente en la primera mitad de la noche y representa aproximadamente el 20-25% del tiempo total de sueño en adultos.

REM (Rapid Eye Movement):
Es el sueño cognitivo. Aquí el cerebro consolida la memoria, procesa emociones y regula el estrés. Ocurre aprox. cada 90 min y representa el 25% del descanso, caracterizada por una alta actividad cerebral, sueños intensos y parálisis muscular (atonía). Durante este «sueño paradójico», el cerebro se activa, los ojos se mueven rápido. Dormir 8 horas no garantiza calidad si estas fases están fragmentadas.

La luz: el regulador maestro:
Nuestro sistema circadiano no se regula por el reloj, sino por la luz. Las células ganglionares de la retina detectan el ángulo de incidencia y la cantidad de fotones. La luz de la mañana eleva el cortisol de forma saludable y sincroniza el reloj biológico. La luz del atardecer prepara la liberación de melatonina. La exposición nocturna a luz azul y blanca (pantallas, LED fríos) inhibe la melatonina. No es una opinión: es neuroendocrinología básica.

Estrategias simples:
• 10–20 minutos de luz solar real dentro de la primera hora al despertar.
• Atenuar luces por la noche.
• Anteojos blue blockers si se trabaja tarde.
• Evitar pantallas 60–90 minutos antes de dormir.

Tecnología: Medir para optimizar:
Dispositivos de biotecnología como Oura o Whoop (entre otros) estiman tiempo en SWS y REM, variabilidad de frecuencia cardíaca, recuperación autonómica y porcentaje de sueño reparador. No son laboratorios clínicos, pero permiten tomar decisiones basadas en datos.

Lo que sí cambia el sueño profundo:
• Entrenar regularmente (evitar alta intensidad muy tarde).
• Cena liviana y temprano.
• Limitar alcohol: induce somnolencia pero fragmenta el sueño profundo.
• Meditación: reduce latencia de sueño y mejora calidad.
• Contacto con naturaleza y reducción de estrés crónico.

Dormir bien no es un lujo. Es una estrategia de longevidad.
Hoy sabemos que el sueño profundo es uno de los principales mecanismos naturales de limpieza y protección del sistema nervioso. En una sociedad que envejece, proteger el sueño es proteger la memoria, la claridad mental y la autonomía futura. La pregunta ya no es solamente cuántas horas dormimos sino si estamos durmiendo lo suficientemente bien como para que nuestro sueño reparador cuide nuestra salud a largo plazo.

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