La gastronomía de Maldonado se consolida como uno de los pilares estratégicos del desarrollo departamental, con un impacto directo en empleo, economía e identidad turística.
Por Esteña Press
MEDIR ES TAMBIÉN DESARROLLAR
Maldonado epicentro culinario de Uruguay
Medir es también desarrollar. La gastronomía de Maldonado se consolida como uno de los pilares estratégicos del desarrollo departamental, con un impacto directo en empleo, economía e identidad turística.
El martes 21 de octubre, en el marco del festival “Aromas y Sabores”, se presentó el informe de PwC Uruguay, financiado con el apoyo de ANDE y respaldado por el Consejo Consultivo Local del Centro Pyme Maldonado —que integran la Cámara Empresarial, la Corporación Gastronómica, el CURE, CICE, el Centro Comercial de Piriápolis, la Intendencia y el MIEM—.
El estudio ofrece, por primera vez, una radiografía precisa de un sector que representa el 18,6% de los restaurantes del país, reafirmando al departamento como el epicentro culinario de Uruguay. Con 346 restaurantes y parrillas, 5.697 empleos y un salario promedio de $40.132, la gastronomía de Maldonado no es solo una expresión cultural, sino un motor productivo.
Su peso económico se entiende mejor cuando se mira en perspectiva: Maldonado concentra el 7,1% de las empresas del país, siendo el tercer departamento con mayor cantidad de firmas (21.961), solo detrás de Montevideo y Canelones. Ese tejido empresarial alimenta una red de valor que trasciende los fogones: productores locales, transporte, energía, servicios profesionales y comercio minorista.
Según PwC, el sector gastronómico es uno de los más intensivos en encadenamientos productivos del país. Con un índice de Rasmussen de 1,15, su impacto hacia atrás —en insumos y servicios— supera el promedio nacional. En otras palabras: cada aumento en la demanda gastronómica genera un efecto multiplicador sobre la economía local. Y cuando se mide su relación hacia adelante, la expansión es aún más visible: por cada $100.000 adicionales de producción, se generan $194.800 en agencias de viajes, evidenciando el vínculo estructural entre gastronomía y turismo.
Esa sinergia no es menor en un territorio donde la población flotante multiplica por ocho a la residente.
En 2024, 872.159 visitantes y 823.600 turistas —84% de Argentina y Brasil— dinamizaron una economía que se mueve al ritmo de las temporadas. El gasto turístico superó los USD 860 millones, de los cuales cerca del 30% (USD 275 millones) se destinó a alimentación. Maldonado no solo recibe turistas; absorbe consumo, empleo y energía: es el primer departamento en consumo per cápita de gasolina (473 litros/año) y el tercero en consumo total de energía, una muestra del vigor de su actividad económica.
El informe también muestra una estructura empresarial más robusta que la media nacional: mientras en el país solo un 7% de los restaurantes son medianos o grandes, en Maldonado ese porcentaje asciende al 15%. Son empresas con mayor capacidad de empleo y reinversión, que impulsan la formalización y la competitividad en un sector históricamente marcado por la estacionalidad.
Medir la economía local con esta precisión no es un ejercicio académico: es política económica aplicada.
Como señala PwC, la actualización de la Matriz Insumo-Producto (2020) permite visualizar cómo cada peso que circula en la gastronomía impacta en decenas de sectores. Un dato relevante para planificar infraestructura, definir incentivos o proyectar inversiones privadas con base en evidencia.
Porque sin medición no hay desarrollo posible.
Maldonado —con su tejido empresarial, su turismo expansivo y su cultura gastronómica— vuelve a recordarle al país que las economías del interior no son periféricas: son las que sostienen, diversifican y hacen crecer el Uruguay real.
















