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La verdadera Revolución Tecnológica es humana

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En entrevista exclusiva con Esteña Press, Guibert Englebienne —cofundador de Globant y ex presidente de Endeavor Argentina—

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La verdadera Revolución Tecnológica es humana

ENTREVISTA  |  Guibert Englebienne

En entrevista exclusiva con Esteña Press, Guibert Englebienne —cofundador de Globant y ex presidente de Endeavor Argentina— reflexiona sobre el impacto real de la inteligencia artificial y el papel del talento humano en la era digital. Desde su mirada pionera, la tecnología no reemplaza, amplifica. Y en ese equilibrio entre innovación y propósito, Uruguay emerge como un laboratorio vivo donde se diseña el futuro empresarial de la región.

Guibert, hace más de veinte años fundaron Globant con la idea de «ayudar a otros a escribir el futuro». Si tuvieras que resumir qué impacto concreto tuvo Globant en la transformación digital global, ¿cuál sería?

Nuestra industria y el uso de la tecnología están en constante evolución. Antes de Internet, el software se utilizaba como una herramienta de productividad: se entrenaba a los empleados y tenían la obligación de usarlo. Globant comienza su historia en 2003, en un momento muy interesante, en el cual el uso principal de la tecnología estaba cambiando. Nuestros clientes nos pedían que creáramos una conexión emocional entre una marca y un consumidor. Desarrollamos un software que combinaba ingeniería con innovación y diseño para crear productos que llamaran la atención, fueran fácilmente entendidos y llegaran a millones de usuarios. Esa fue la primera forma en la que Globant aportó algo diferente al mercado.

El segundo gran aporte es mucho más reciente y tiene que ver con la IA. El 30 de noviembre de 2022, cuando OpenAI lanza ChatGPT, pone en nuestras manos por primera vez la tecnología de adopción más rápida de la historia, usando nuestro propio lenguaje y un chat al que todo el mundo tenía acceso. Por eso, este año hicimos un anuncio importante: somos la primera compañía en lanzar un servicio de ingeniería de software por suscripción, donde se contratan equipos conformados por agentes de IA y profesionales que supervisan estos flujos «agénticos» y dialogan entre sí, y también con los humanos. Esto nos permite obtener ganancias de productividad que antes los equipos de desarrollo no veían. Fue lanzado hace algunos meses y ya estamos observando un crecimiento muy interesante.

Globant siempre ha tenido una visión de futuro, tratando de entender el fondo de las cosas y de traer una mirada humanista a la tecnología. Entendemos que la tecnología va a cambiar nuestras vidas para mejor, y ahora trabajamos en cómo combinar el trabajo con IA para obtener lo mejor para las organizaciones a las que servimos.

Globant apostó por Uruguay cuando el mapa tecnológico regional todavía estaba en construcción. ¿Qué los llevó en ese momento a elegir Uruguay como punto de anclaje y qué factores siguen haciendo del país un hub atractivo dentro de su estrategia global de innovación?

Uruguay fue para nosotros un paso natural, por proximidad, pero también porque tuvimos la oportunidad de contar con un equipo muy sólido, en su momento liderado por Pablo Grener. Generamos tecnología de punta para nuestros clientes más importantes, y realmente hemos visto trabajos de clase mundial. El uruguayo tiene una visión global, busca competir hacia afuera y eso se nota; es una actitud muy emprendedora y de excelencia. Recientemente sumamos a nuestra familia a Genexus, incorporando profesionales y un equipo humano formidable de la mano de Nicolás Jodal, CEO y fundador.

Desde tu mirada global y tecnológica, ¿cuáles son las condiciones que le permiten hoy a Uruguay posicionarse como un jugador relevante en innovación dentro de la región?

Es la visión de un país que, por su tamaño, necesita mirar hacia afuera. Esa mirada, unida a su capacidad emprendedora, ha dado casos muy interesantes. Con nuestro equipo en Uruguay hacemos mucho para atraer credibilidad al país como proveedor de tecnología de clase mundial.

Has dicho que la inteligencia artificial vive su momento más democrático, pero que la adopción empresarial aún es superficial. ¿Qué deberían hacer las compañías para dejar de ser usuarias pasivas y pasar a ser creadoras activas de IA?

Desde la aparición de la IA generativa comenzó una revolución en la que el individuo comprendió el poder de la IA. La gente accede con cuentas personales a servicios de inteligencia artificial, pagando con su tarjeta de crédito, porque la productividad que obtienen es enorme. Las compañías no han capitalizado eso aún, porque falta una visión sistémica sobre el poder de la IA para resolver problemas de colaboración y sincronización dentro de las organizaciones. 

Verla como una herramienta individual es ser miope frente a un recurso que puede reinventar industrias completas. Para lograrlo, es necesario pensar cómo la IA puede romper los silos internos y generar procesos corporativos que aumenten la competitividad y la diferenciación. 

Hay que preguntarse: ¿cómo debería ser el proceso de atención al cliente o de ventas con las herramientas que tengo a disposición? Hoy nuestras computadoras comprenden nuestro lenguaje, pueden hablar, ver, expresarse con imágenes o video, y esas capacidades permiten reinventar casi toda la tecnología que hemos desarrollado. Hace falta visión estratégica y comprender que el mercado está lleno de ofertas de IA que compiten por nuestra elección. En Uruguay desarrollamos Globant Tender Price IA, una tecnología adoptada por muchas multinacionales que permite generar condiciones de nivel «enterprise» para la adopción de IA en grandes compañías.

En un mundo donde la inteligencia artificial avanza más rápido que la legislación y los sistemas educativos, ¿hacia dónde crees que debería orientarse la educación para no quedarse atrás?

Tenemos que desarrollar el pensamiento crítico. Vamos a vivir en un mundo donde será muy difícil distinguir entre lo verdadero y lo falso, y la tecnología juega un rol central en ello. Desde Globant trabajamos en la creación de «Be Kind Tech Alliance». En los últimos veinte años, con la aparición de las redes sociales, surgieron problemas como el exceso de tiempo en pantalla, el ciberacoso, las noticias falsas… todo esto afecta nuestra vida cotidiana y, en alguna medida, también a las democracias. Es importante saber cómo hacer un buen uso de la tecnología. Me gustaría ver materias dentro del sistema educativo que ayuden a comprender la tecnología dentro de nuestras sociedades, así como herramientas que fomenten el pensamiento crítico.

Has dicho que las organizaciones solo prosperan cuando ofrecen autonomía y propósito. ¿Qué prácticas hacen que Globant siga atrayendo talento joven en un mundo que valora la flexibilidad?

Nuestra pasión, desde el primer día, fue llevar oportunidades a los lugares donde la gente quiere vivir. Por eso distribuimos nuestra presencia: estamos en Maldonado y continuaremos expandiéndonos siempre que detectemos polos de interés desde donde la gente quiera vivir y trabajar. Las personas buscan ambientes estimulantes, llenos de propósito, donde puedan sentir que hacen la diferencia y, además, tengan altos grados de autonomía: elegir dónde trabajar, en qué proyecto o en qué industria. Ese es un gran atractivo para el talento.

Además de tu rol como cofundador de Globant, sos un referente del ecosistema emprendedor regional. ¿Qué aprendizajes te dejó el recorrido de Endeavor y cómo se traduce eso en el impulso a nuevos proyectos en Uruguay?

Aprendí que Endeavor elige historias emprendedoras para darlas a conocer y llegar a miles de personas en los lugares donde opera, generando cultura emprendedora y transmitiendo que no existen límites para los sueños. Contagiar, ayudar, dar… y cuanto más das, más sos. Nuestros sueños crecen cuanto más ayudamos a otros. En Uruguay hay muy buenos casos con esta cultura emprendedora. Hay mucho material para mostrar que se puede.

Si pensás en el futuro de la región, ¿cuál es el mayor desafío que tenemos por delante para no quedar rezagados en esta revolución tecnológica que redefine las reglas del juego?

Uno de los grandes desafíos es comprender que la inteligencia artificial puede programar, diseñar, hacer una película, escribir una poesía o un artículo periodístico. Estoy seguro de que muchos la utilizan para mejorar sus contenidos, así como los programadores la usan para desarrollar software. Tenemos que ver esta herramienta como una aliada que nos permite soñar más, crear cosas antes inimaginables y aprovechar mejor nuestro tiempo para alcanzar esos resultados. Soy muy optimista respecto a eso.

Y en lo personal, después de tantos logros y desafíos, ¿qué te sigue inspirando hoy? ¿Qué te entusiasma del futuro; qué todavía queda por inventar?

Mi carrera requiere constante actualización y aprendizaje. Aprender siempre ha sido una constante en mi vida, incluso fuera de mi profesión. Este año logré certificarme como piloto privado, y eso me apasiona. Combinar las ganas de aprender con las de explorar me mantiene con la mente activa. En cuanto a lo que queda por inventar, creo que la aplicación de la inteligencia artificial a campos como la biología, la energía o las ciencias de materiales va a generar revoluciones en todo lo que nos rodea: en la expectativa de vida, en el tratamiento de enfermedades. Ese es un ámbito donde veremos enormes avances, y por eso me siento muy optimista.

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