Ya estamos en enero y, con un poco de suerte, disfrutando de vacaciones: playa, familia, amigos.
Por Julieta Sullivan
Hablemos de Liderazgo
El ritual de cerrar el año
Bienvenidos a una nueva entrega de nuestra serie “Hablemos de liderazgo”. Ya estamos en enero y, con un poco de suerte, disfrutando de vacaciones: playa, familia, amigos. Es un mes para descansar, sin dudas. Pero también, creo, un buen momento para hacer balance del año que se va. Los que me conocen saben que, cada enero, hago mi caminata de cierre con mi marido. Es un ritual simple, pero poderoso: darnos un espacio para mirar hacia atrás.
No hace falta nada elaborado. Solo un momento para repasar qué pasó en estos meses que volaron. Es un ejercicio que no solo practico yo: también lo trabajo con las mujeres ejecutivas que acompaño y lo recomiendo para equipos completos (¡obvio lo hacía con los míos!). Vos con tus reportes directos, ellos con los suyos… así se convierte en una práctica que cascadea a toda la organización.
¿En qué consiste? Agarrá una hoja y reflexioná sobre tres cosas (lo escribí en primera persona, aunque aplica igual para equipos):
Lo que logré. Lo que había planificado y cumplí, pero también esos logros inesperados que aparecieron durante el año y que muchas veces ni registramos, porque ya estamos corriendo atrás de lo que sigue. Si tenés tus objetivos anotados, podés usar la técnica del semáforo: verde si está cumplido, rojo si no.
Lo que aprendí. De los aciertos, de los errores y de esas situaciones que nos desafiaron más de lo previsto. ¿Qué podría haber hecho distinto? ¿Qué quiero mejorar para el 2026?
Lo que quedó pendiente. No para culparme, sino para ver con claridad qué quiero encarar distinto el año que viene. Quizás algo que postergué por falta de energía, ganas o foco. O proyectos iniciados que todavía necesitan un empujón. Este listado ayuda muchísimo cuando llega el momento de definir los objetivos del próximo año.
Esta práctica tan simple es parte de metodologías ágiles: se llama “Review & Retro”. Se puede hacer cada mes, por trimestre o una vez al año. Lo importante es crear ese espacio para mirar hacia atrás. Es increíble lo que aparece cuando nos damos esa pausa: nos ordena, nos da perspectiva y nos reconecta con todo lo que sí logramos. ¡Y eso es espectacular!
Si todavía no te diste ese ratito, te invito a probarlo. Esos 20-30 minutos pueden hacer toda la diferencia.
Julieta Sullivan
Directora Independiente & Coach Ejecutiva de Mujeres en posiciones de liderazgo
https://www.linkedin.com/in/julietasullivan/
www.mujeresquesi.com
















