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Dr. Martin Lombardero: Cuentos cortos para la toma de consciencia Nro. 10

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Josefina padeció una tormenta arrítmica de la aurícula. Son arritmias que no conducen a la muerte súbita, pero bajan la calidad de vida y una de ellas

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 Cuento Cortos para la Toma de Consciencia Nro 10

Josefina y su divorcio a los 84 años

Dr. Martín Lombardero

Josefina tiene 84 años, pero en su espíritu, unos treinta años menos. Es sumamente agradable, simpática, divertida, inteligente y con enormes ganas de vivir. Es viuda desde hace veinticinco años. Tiene muchos nietos adolescentes que la adoran y cuidan. Hace quince años se volvió a casar, con Rodolfo, un caballero (en labios de ella) de 81 años, en una ceremonia muy íntima, en una playa del Caribe.

En los últimos dos años, Josefina padeció una tormenta arrítmica de la aurícula. Son arritmias que no conducen a la muerte súbita, pero bajan la calidad de vida y una de ellas, la fibrilación auricular, puede generar trombos en la aurícula con posibilidades de migrar a cualquier lado, inclusive al cerebro. Esta tormenta de arritmias, llamadas “supraventriculares”, la llevó a realizarse tres ablaciones*. La última, por una persistente taquicardia auricular automática que derivó en un aleteo auricular, donde no hubo medicación, ni siquiera la cardioversión eléctrica que la aliviara. Esa fue la tercera ablación y la última esperanza de volver a su vida normal. Le colocaron un marcapasos a demanda por seguridad, la medicaron y le dieron de alta. La arritmia siguió en los meses siguientes, con fibrilación auricular alternando con ritmo normal y frecuentes extrasístoles supraventriculares.

Sin duda, tenía un terreno predisponente para que se desencadenaran estas arritmias, pero también había que buscar cuál era el gatillo que las encendía. Una tarde, charlando con ella, le pedí que me contara qué era lo que más la afligía y qué es lo que no había podido resolver, porque daba la sensación de que estaba apesadumbrada, como abrumada por algo.

Me contó que desde hace tiempo quería separarse de Rodolfo y no sabía cómo decírselo. Que sus hijos aún no lo sabían. Que Rodolfo no solo era un señor en todas las letras, sino una persona muy querible que la protegía mucho. Pero, sin embargo, necesitaba tener su espacio, su tiempo, su independencia, no tener que preguntar ni contar a dónde programaba su tarde. Necesitaba aire. Sentía que, si bien le tenía mucho cariño a Rodolfo, ya no quería vivir más con él. Pero no sabía cómo enfrentar esta situación ante sus hijos, nietos y, sobre todo, ante Rodolfo. La culpa, el miedo, la vergüenza (ante la familia y la sociedad: ¡cómo a su edad piensa en divorciarse!), y la tristeza eran un combo de emociones que se potenciaban hasta sumergirla en un gran estrés emocional.

En la última ablación, sufrió mucho, y esos días de internación le dieron el tiempo necesario para reflexionar sobre su futuro. Y ahí fue el clic mental, donde tomó impulso para tomar la decisión de separarse y salir de la situación emocional que la tenía paralizada y atrapada en un laberinto. A los diez días de su tercera ablación, con mucho dolor, le dijo a Rodolfo que ya no quería vivir más con él. Él lo aceptó, como buen caballero, con resignación y tristeza. Ahora se siguen viendo, pero viven en casas separadas y comparten algunos momentos.

Josefina vino a verme para un control, donde le hicimos una prueba de esfuerzo. Estando monitoreada en reposo, en esfuerzo y en el post esfuerzo, no hizo ningún tipo de arritmia (para los entendidos, ritmo sinusal en todo momento y sin ni siquiera una extrasístole). Me contó que está mucho más tranquila desde que tomó la decisión, que está haciendo todo lo que quería y lo que tenía postergado hacer. La resolución de su estado emocional contribuyó a que su corazón esté más relajado y así desencadene menos arritmias. No es el primer caso que vemos en el que un paciente inmerso en un estado emocional negativo y con predisposición a hacer arritmias, una vez que resuelve ese estado, desaparecen las alteraciones del ritmo.

En un divorcio se sufre de ambos lados, y dado el estrés psicológico que conlleva, es un gatillo de enfermedades cardiovasculares dormidas. Está demostrado científicamente que aumenta la incidencia de eventos cardiovasculares, y sobre todo en niveles socioculturales altos, donde es un hecho relacionado con la división y pérdida de bienes. 

Pero también es un camino para que al menos uno de los dos encuentre armonía y paz interior. Vivimos en una cultura de amor eterno y de parejas para siempre. Pero el ser humano actual vive muchos años más que antes como para prometer vínculos que no sabremos si podemos cumplir. Entender que el amor de pareja es eterno mientras dura, y bajar las expectativas de “hasta que la muerte nos separe”, hará del cruento divorcio actual una situación triste, pero quizás, algo más comprensible y menos enfermante.

Cuando se estaba yendo, Josefina me dice:

Doc. La paz interior es un camino clave para estar en salud.

Sí, Josefina. La paz interior es lo más parecido a la felicidad.

*La ablación cardíaca es un procedimiento médico que utiliza energía de calor (radiofrecuencia) o frío para crear pequeñas cicatrices en el tejido del corazón y corregir ciertas arritmias persistentes.

@lombarderomartin | www.martinlombardero.com.ar

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