La Intendencia decidió renovar uno de sus rituales más arraigados: los fuegos artificiales dejarán lugar a un espectáculo de drones.
Por Esteña Press
Celebrar sin ruido: un cambio de época en el verano de Maldonado
El verano 2025 marca un punto de inflexión en Maldonado. La Intendencia decidió renovar uno de sus rituales más arraigados: los fuegos artificiales dejarán lugar a un espectáculo de drones. El cambio no es menor. Implica revisar tradiciones, escuchar sensibilidades y animarse a proponer nuevas formas de celebrar.
La directora de Políticas Inclusivas de la IDM, Eliana González, lo explicó con claridad: hubo un trabajo sostenido para visibilizar el impacto negativo de la pirotecnia en niños y personas con trastorno del espectro autista, así como en los animales.
La llamada “Gala de Luces” con drones busca preservar el espíritu festivo del verano sin reproducir el estruendo que para muchos se vuelve angustiante. En distintas ciudades del mundo, estos espectáculos ya se consolidaron como una alternativa moderna, visualmente potente y silenciosa. Maldonado se suma así a una tendencia internacional que combina tecnología, estética y conciencia social.
Para entender este movimiento hay que mirar más allá del departamento. Ciudades y regiones de distintos países comenzaron a repensar cómo iluminan sus cielos. En Iquique, Chile, por ejemplo, el Año Nuevo 2026 se recibirá con un show silencioso de 1.500 drones que formarán figuras inspiradas en la identidad local: una apuesta por la emoción visual sin estruendo.
No se trata de una moda pasajera. Es una respuesta concreta a preocupaciones ambientales, de seguridad y de inclusión. En Nueva York, parques emblemáticos suspendieron fuegos artificiales en celebraciones tradicionales y optaron por espectáculos de luces con drones, tanto para reducir riesgos de incendios como para ofrecer una alternativa más sustentable y accesible.
Aún restan definiciones —fechas, detalles, alcance—, pero el gesto ya está dado. Y en tiempos donde muchas decisiones públicas se miden solo por su impacto inmediato, vale destacar aquellas que amplían la experiencia colectiva y contemplan realidades diversas.
Cambiar fuegos por drones no es renunciar a la fiesta: es actualizarla. Es entender que el disfrute compartido también implica escuchar a quienes antes quedaban al margen. En ese cielo sin explosiones, Maldonado ensaya una nueva forma de celebrar el verano.

















