Con calendario completo anual instantáneo y una fase lunar tallada en meteorito, el calibre 7190 convierte la precisión relojera en un lenguaje casi poético.
Rolex vuelve al firmamento: nace el Perpetual Padellone
Por Esteña Press
Rolex vuelve al firmamento: nace el Perpetual Padellone
Con calendario completo anual instantáneo y una fase lunar tallada en meteorito, el calibre 7190 convierte la precisión relojera en un lenguaje casi poético.
Hay relojes que dan la hora y hay relojes que cuentan una historia. El Perpetual Padellone, la nueva incorporación de Rolex a su colección Perpetual, pertenece decididamente a la segunda categoría. La manufactura ginebrina lo presenta como un calendario completo anual instantáneo —fecha, día de la semana, mes y fase lunar, además de horas, minutos y segundos— construido bajo un nombre que ya tenía historia propia: Padellone, el apodo con el que los coleccionistas bautizaron hace décadas a la referencia 8171, un antiguo Rolex con calendario completo que hoy entra, por mérito propio, en la mitología de la marca.
La esfera es, ante todo, una escena. Un acabado granulado cubre la mayor parte de su superficie, rematado por un satinado fino en el contorno. Una aguja central azul, coronada por una luna creciente, señala la fecha sobre ese borde donde los días del mes aparecen inscritos en negro. En la posición de las 12 horas, dos ventanas revelan el día de la semana y el mes —ambas indicaciones en inglés—, mientras que a las 6 horas se despliega el verdadero protagonista: un disco esmaltado azul que completa una rotación entera en un mes lunar, exactamente 29,53 días. Sobre ese disco, la luna llena y la luna nueva están confeccionadas en meteorito —esta última revestida con un tratamiento PVD azul oscuro— y las estrellas plateadas se logran mediante tampografía. Es, tal como lo describe el propio material de prensa de la marca, una ventana abierta a la bóveda celeste sobre la muñeca.
La caja, de 39 milímetros de diámetro y 12,20 milímetros de grosor, se corona con un bisel abombado y sutilmente estriado. La carrura aloja en sus flancos los correctores de las funciones de calendario, y un fondo transparente con tratamiento antirreflejos deja apreciar la sofisticación técnica del movimiento, incluida la decoración Côtes de Genève sobre los puentes y una masa oscilante en oro amarillo y calada. La hermeticidad llega hasta los 50 metros de profundidad.
El Padellone se presenta en tres versiones. La primera, en oro Everose de 18 quilates, luce esfera blanco intenso con acabado granulado y puede montarse sobre un brazalete Settimo —de siete elementos, eslabones macizos y cierre desplegable invisible Crownclasp— o sobre una correa de piel de aligátor negro mate con cierre Dualclasp. La segunda, fabricada en el mismo oro Everose, repite la esfera blanco intenso pero se viste con una correa de piel de aligátor marrón mate. La tercera modalidad cambia de registro: platino 950, esfera azul glaciar con acabado granulado y correa de piel de aligátor negro mate. En los tres casos, la correa de aligátor incorpora un forro verde de piel de becerro con costuras tono sobre tono, un detalle que solo se advierte de cerca, como corresponde a una pieza pensada para quien mira dos veces.

El corazón del Padellone es el calibre 7190, un movimiento desarrollado y manufacturado íntegramente por Rolex, presentado este año y reservado en exclusiva para este reloj. Treinta depósitos de patente respaldan su arquitectura, dos de ellos exclusivos de esta pieza. Su frecuencia de 5 hercios y su perfil, más delgado que el de la mayoría de los movimientos de la marca, lo distinguen dentro de la familia de calibres 71XX. El 7190 toma como punto de partida el calibre 7135, presentado en 2025 con el lanzamiento del Land-Dweller, y hereda su sistema de regulación de alto rendimiento: el escape Dynapulse, combinado con un oscilador de última generación.
La verdadera innovación, sin embargo, tiene nombre propio: Haplos. Este sistema inédito, también protegido por patente, se compone de apenas dos elementos acoplados al mecanismo de fecha —un dedo arrastrador adicional y una palanca anual— que permiten al calibre 7190 distinguir automáticamente entre los meses de 30 y los de 31 días. La programación del calendario anual está integrada en la parte posterior del disco de los meses, que indica a la palanca cuál es el mes en curso. El resultado: los cambios de fecha, día de la semana y mes se producen de manera instantánea a medianoche, con la limpieza mecánica que distingue a la alta relojería de la simple funcionalidad.
El oscilador incorpora la espiral Syloxi, fabricada en silicio y patentada por Rolex, que aporta resistencia a los campos magnéticos de alta intensidad, estabilidad frente a las variaciones de temperatura y una notable resistencia a los golpes. En el calibre 7190, sus espiras son especialmente gruesas para ganar rigidez y potencia, una adaptación indispensable para sostener la frecuencia de 5 hercios. El volante, por su parte, se apoya en un eje de cerámica de alta tecnología —también patentado y exclusivo de Rolex— y está montado sobre amortiguadores Paraflex de alto rendimiento, que garantizan su reposicionamiento óptimo tras cualquier impacto. La reserva de marcha ronda las 66 horas, y el movimiento suma 35 rubíes en su construcción.
Como todo reloj que sale de los talleres de Rolex, el Perpetual Padellone porta la certificación Superlative Chronometer, cuyas exigencias fueron reforzadas en 2026 con tres nuevos criterios de evaluación: resistencia al magnetismo, fiabilidad y sostenibilidad. Estos parámetros se suman a los ya instaurados en 2015 —precisión, cuerda automática y autonomía— y se verifican mediante un protocolo de pruebas automatizado que la marca realiza sobre el reloj ya terminado, con exigencias de precisión especialmente estrictas: entre -2 y +2 segundos al día. El sello verde que acompaña a cada pieza certificada viene respaldado, además, por una garantía internacional de cinco años.
El Perpetual Padellone se inscribe en la frontera entre el homenaje a la relojería clásica y la búsqueda del rendimiento contemporáneo. Rinde tributo a una complicación tan apreciada como exigente —el calendario completo, con su lectura simultánea de fecha, día, mes y fase lunar— mientras concentra, según describe la propia Rolex, el non plus ultra de sus últimos avances tecnológicos. Se suma así a una colección Perpetual inaugurada en 2023 con el modelo 1908, cuya esencia sigue siendo la misma: la exaltación del más noble arte relojero, ahora con la luna como testigo.















