Enero en Uruguay no llega en silencio. Llega con calor. Con tardes largas. Con una intensidad social constante y movimiento permanente.
Por Esteña Press
Enero es para orientarse
Enero en Uruguay no llega en silencio.
Llega con calor. Con tardes largas. Con una intensidad social constante y movimiento permanente. No hay una reentrada suave al año: hay inmersión.
Y aun así, aparece la presión conocida: resetearse, optimizarse, reinventarse.
Pero enero —independientemente de la estación— no es un mes para la reinvención.
Es un mes para la orientación.
En medicina, la orientación precede a la intervención. Antes del cambio, uno se ubica. Evalúa capacidades. Observa dónde ya hay tensión.
El verano hace que todo esto sea más evidente.
El calor revela lo que te drena.
Las agendas abarrotadas dejan al descubierto por dónde se escapa tu energía.
Los días largos aclaran qué te restaura… y qué simplemente llena espacio.
Es aquí donde el micro-wellness deja de ser construcción de hábitos y pasa a ser discernimiento.
Elegir sombra en lugar de sol.
Irte antes en vez de quedarte más.
Tomar agua antes de tomar otra copa de vino.
Decir que sí de forma selectiva, no por reflejo.
No son restricciones.
Son actos de autorregulación.
Orientarse no es hacer menos por disciplina.
Es vincularse con la vida con precisión.
Responder a lo que realmente está pasando en tu cuerpo —no a lo que creés que debería estar pasando.
Enero no exige ambición.
Pide atención.
Atención a lo que se siente expansivo frente a lo que abruma.
A lo que nutre frente a lo que sobreestimula.
A lo que todavía encaja… y a lo que ya has superado en silencio.
Cuando enero se convierte en un mes de orientación en lugar de optimización, el resto del año tiene menos fricción.
No porque empujaste más fuerte,
sino porque escuchaste antes.
La claridad —no la reinvención— es lo que permite que el impulso perdure.
Dr. Kathryn Dundas M.D., C.C.F.P. | CEO and Medical Director
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