Para 2026, Pantone tomó una decisión que no grita, pero dice mucho. El color del año no es vibrante, no es cálido ni explosivo. Es blanco
Por Soledad Ordeix
Cloud Dancer
Cuando el blanco deja de ser neutro y se vuelve mensaje
Para 2026, Pantone tomó una decisión que no grita, pero dice mucho. El color del año no es vibrante, no es cálido ni explosivo. Es blanco, un blanco suave, casi etéreo, con una delicada mezcla de matices fríos y cálidos que lo alejan del blanco neutro y lo acercan a algo más humano, más emocional. Cloud Dancer fue el color elegido por Pantone para este 2026.
En un contexto político, social y cultural atravesado por tensiones, extremos y discursos cada vez más polarizados, declarar un blanco como color del año es, en sí mismo, es algo muy valiente. Vivimos un momento en el que todos buscamos algún tipo de pureza: claridad, alivio, orden, sentido. Pero lo hacemos desde lugares muy distintos, por eso creo que el blanco que propone Pantone nos habla de esa esencia, de volver a la calma y de conectar con lo más simple.
Es la primera vez, desde que Pantone elige su Color del Año, que un blanco ocupa ese lugar. Y lejos de ser una ausencia, este tono actúa como un lienzo. Un punto de partida. Una superficie donde proyectar nuevas narrativas estéticas, personales y colectivas. No propone borrar, sino ordenar. No invita a esconder, sino a mirar con más claridad.
En moda, este blanco se vuelve protagonista a través de las formas, las texturas y los detalles. Volúmenes etéreos, tejidos livianos, superposición de capas. Combinado con tonos tierra, grises suaves o pasteles apagados, Cloud Dancer deja de ser básico para transformarse en un gesto consciente. Una elección que habla de sensibilidad, de tiempo y de intención.
Pero su fuerza no es solo visual. Cloud Dancer también conecta con un cambio más profundo: una necesidad colectiva de bajar el ritmo, de consumir con más criterio, de volver a lo esencial sin renunciar a la estética. Es un color que acompaña procesos de introspección, redefinición y búsqueda de equilibrio.
Este blanco no busca protagonismo inmediato. No está hecho para destacar en un mundo saturado, sino para sostener, acompañar y dar espacio. Y quizás ahí está su mayor mensaje: en recordarnos que, a veces, lo más importante no es sumar más, sino elegir mejor, disfrutar lo simple y encontrar la belleza en la sencillez.

















