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Marketing Digital: El fin del volumen como estrategia

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El marketing digital se volvió eficiente para producir, pero cada vez menos efectivo para conectar.

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Marketing Digital: El fin del volumen como estrategia

Por Belén Díaz. CEO de Alegra Studio

Durante años confundimos crecimiento con volumen. Más contenido, más pauta, más influencers, más formatos. El marketing digital se volvió eficiente para producir, pero cada vez menos efectivo para conectar. Y ese es, justamente, el quiebre que vamos a ver con claridad en los próximos tres años.

La primera gran transformación es visual. Las imágenes ya no van a competir por estética, sino por veracidad. La inteligencia artificial va a democratizar la producción visual al punto de volverla invisible: ya no va a importar si una imagen fue generada, editada o capturada, sino si transmite algo real. El diferencial no va a estar en la perfección, sino en el criterio con el que se elige qué mostrar y qué no. Menos stock emocional, más narrativa honesta.

En paralelo, el marketing de influencers va a atravesar su propia depuración. El modelo aspiracional masivo está agotado. Las audiencias ya no creen en recomendaciones forzadas ni en vínculos que no se sostienen en el tiempo. Lo que viene es un sistema basado en interacciones reales, acciones concretas y resultados medibles, donde el valor no está en cuántos seguidores tiene alguien, sino en cómo activa una comunidad en el momento justo.

Ahí es donde empiezan a aparecer nuevas capas del marketing digital: plataformas que priorizan engagement auténtico, microacciones distribuidas, y ecosistemas donde creadores y marcas colaboran sin necesidad de grandes producciones. No se trata de gritar más fuerte, sino de intervenir mejor.

También va a cambiar el rol de las marcas. En los próximos años, las marcas que sobrevivan no serán las más visibles, sino las más coherentes. Las que entiendan que comunicar no es ocupar espacio, sino tomar posición. Que el algoritmo puede amplificar, pero no inventar sentido.

Y ahí está, quizás, el verdadero desafío (y también la oportunidad): en un mundo saturado de estímulos, el lujo ya no es llamar la atención a cualquier costo, sino hacerlo sin traicionar la confianza. Elegir bien antes de publicar más. Construir marcas que no solo se vean, sino que se sostengan en el tiempo.

En Alegra trabajamos desde esa convicción: entendiendo el marketing digital no como una carrera por ocupar espacio, sino como un ejercicio de criterio. De lectura del contexto, de sensibilidad cultural y de decisiones conscientes. Porque las herramientas cambian, los formatos se multiplican y los algoritmos se ajustan, pero el diferencial sigue siendo el mismo: saber qué decir, cuándo decirlo y sobre todo por qué.

Eso es lo que empieza a importar de verdad. Y es ahí donde creemos que está el futuro.

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