Punta del Este volvió a confirmarlo este enero, con un arranque similar al del año pasado, cifras en alza y un turista que ya no responde al viejo molde.
Por Esteña Press
El nuevo turismo de Punta
Más tiempo, otras reglas
A veces el verano no irrumpe: se insinúa. Punta del Este volvió a confirmarlo este enero, con un arranque similar al del año pasado, cifras en alza y un turista que ya no responde al viejo molde. La temporada se parece menos a una postal fija y más a una película en movimiento.
Entre el 20 de diciembre y el 15 de enero ingresaron a Uruguay 654.169 personas. Argentinos, uruguayos y brasileños lideran el flujo, con una leve mejora interanual que, sin ser explosiva, resulta consistente. Es un dato que habla de confianza, pero también de un turismo más racional, atento al clima, al precio y, sobre todo, al tiempo.
“Es una foto buena, incluso muy buena, pero esto es una película”, me dijo Fernando Tapia, presidente de Camtur. Y tiene razón: la temporada ya no se define por un pico, sino por su capacidad de sostenerse. Punta del Este, en ese sentido, muestra una particularidad: más del 90% de ocupación en muchos alojamientos frente al mar y una tendencia que marca época: estadías más largas. Muchos propietarios pasaron de exigir 10 días a 15. El verano se estira, pero también se vuelve más selectivo.
El clima, menos cálido de lo habitual, no frenó la llegada, aunque sí modificó hábitos: gastronomía al aire libre que se adapta, turistas que rotan más entre actividades indoor y outdoor. El visitante ya no persigue solo sol; busca experiencia.
La conectividad aérea suma otro capítulo clave: vuelos estacionales desde San Pablo y Córdoba fortalecen un perfil internacional que, aunque aún minoritario, resulta estratégico. A eso se suma una lenta pero sostenida mejora desde Estados Unidos y Europa. Son mercados que no mueven masas, pero sí narrativa: posicionan.
El mapa turístico también se reescribe. Según búsquedas online, Piriápolis lidera, Barra del Chuy gana protagonismo y Punta del Este comparte escena con una constelación de destinos más diversos: Rocha, Colonia, Costa de Oro, Villa Serrana, San Gregorio de Polanco. La costa ya no monopoliza el deseo: la naturaleza y el interior pisan fuerte.
En precios, el verano respira: tras una primera quincena firme, se espera una baja de entre 10% y 30% según destinos. Una corrección que oxigena la demanda sin resignar valor.
¿Se llegará a las proyecciones? Ceres estima más de 1,4 millones de turistas extranjeros para todo el verano, lo que marcaría la segunda mejor temporada histórica. Aún es temprano para certezas, pero algo ya es evidente: Punta del Este no solo crece en números. Cambia en forma, en ritmo y en relato.
Y tal vez esa sea su mayor fortaleza: entender que hoy, más que nunca, el turismo no se mide solo en ingresos, sino en permanencia, experiencia y memoria. Porque el verano, al final, no se cuenta: se vive.

















