Estrenamos columna de Chu Rodríguez: una reflexión sobre emprender, creer en vos y animarte a cambiar de vida, incluso cuando todavía nadie ve lo que sos capaz de lograr.
Creer en vos antes de que haya pruebas
Por Esteña Press
Creer en vos antes de que haya pruebas
Cambiar de vida tiene una parte de la que se habla poco: animarte cuando nadie entiende qué estás haciendo. Cuando dejás de ser la persona que conocían y no podés mostrarles en quién te estás convirtiendo.
A mí me pasó. Durante años construí una carrera en el mundo corporativo. Pero también empecé a compartir mis procesos personales en redes. Lo que al principio eran palabras buscando encontrarse con alguien fue creciendo hasta ser una nueva forma de trabajar y de vivir. Y decidí apostar por eso con convicción.
Desde afuera, cambiar parece una decisión. Desde adentro, son muchas: hacer cuentas, atravesar dudas, aprender cosas que no sabés y sostenerte cuando los resultados todavía no llegan. Es preguntarte si estás siendo valiente o si te estás equivocando.
Algunos amigos te van a preguntar cómo va tu cafetería mientras toman un café de Starbucks. Otros van a recomendarla antes de haber probado el café. Y no, tus amigos no están obligados a comprarte. Pero vos tampoco tenés que hacer de cuenta que todas las formas de acompañarte son iguales.
Apoyar no siempre cuesta dinero. Puede ser compartir una publicación, acercarte una oportunidad o mencionar tu nombre en una conversación que te abra una puerta. A veces, es preguntarte cómo estás vos, además de cómo va el negocio.
También hay personas que te quieren y tienen miedo por vos. No toda duda es envidia ni todo silencio es desinterés. Pero hay una diferencia entre alguien que te ayuda a pensar los riesgos y alguien que necesita que fracases para demostrar que tenía razón.
Emprender te enseña a observar esa diferencia. Y a aceptar algo incómodo: muchas veces, un desconocido va a confiar primero en vos. Algunas personas cercanas van a necesitar que otros te validen antes de tomarte en serio.
No te quedes esperando ese permiso. Escuchá, revisá, corregí lo que haga falta. Creer en tu proyecto también implica poder cambiarlo. La confianza no te ahorra el trabajo: te ayuda a hacerlo incluso cuando todavía no hay aplausos.
Y cuando llegues a donde soñabas, acordate de quienes estuvieron cuando no había resultados para mostrar. De quienes te recomendaron, te escucharon o te ayudaron a levantarte después de un mal día.
Celebrar tu éxito es fácil. Lo inolvidable es quién te ayudó a creer en él cuando todavía era una idea.
Pero, sobre todo, no te olvides de vos: fuiste quien empezó.
Nos leemos en la próxima edición.
Chu Rodríguez
@soychurodriguez | soychurodriguez.com
















