Aquí, donde el lujo se expresa sin estridencias y la elegancia se mide en silencios bien habitados, el Carnaval encuentra su versión más sofisticada: la del hedonismo consciente.
Por Esteña Press
Albariño y Mar
Cuando José Ignacio brinda con el Atlántico
Hay veranos que se recuerdan por una canción. Otros, por una copa. Y algunos —los memorables— por el instante exacto en que el vino dialoga con el mar. José Ignacio acaba de escribir uno de esos momentos.
No es casual que la 4ª edición del Wine Festival Albariño y Mar elija celebrarse en La Susana y Pavilion VIK, dos nombres que, más que locaciones, son declaraciones de estilo. Aquí, donde el lujo se expresa sin estridencias y la elegancia se mide en silencios bien habitados, el Carnaval encuentra su versión más sofisticada: la del hedonismo consciente.
Albariño y Mar no es un simple festival de vinos. Es una experiencia diseñada para quienes entienden que beber también es una forma de leer el territorio. El Albariño —fresco, salino, vibrante— se vuelve símbolo y metáfora: un vino que nace para conversar con el océano, para acompañar crudos, brasas marinas, paellas fragantes y atardeceres que parecen coreografiados por la naturaleza.
En La Susana, la playa se vuelve ritual. Pavilion VIK, por su parte, aporta ese pulso contemporáneo que distingue al proyecto de Viña VIK: arquitectura, paisaje y gastronomía pensados como una sola obra. La conjunción de ambos espacios eleva el festival a categoría de manifiesto: aquí el lujo no es exceso, es criterio.
La curaduría del evento confirma esa mirada. Bodegas uruguayas de perfil boutique, etiquetas de autor, partidas limitadas y una selección que habla tanto de excelencia técnica como de identidad. Cada copa propone un relato: viñedos atlánticos, suelos que respiran sal, enólogos que entienden que el futuro del vino pasa por la emoción y la precisión.
Pero Albariño y Mar también es atmósfera. Música en vivo, DJ sets al caer el sol, mesas compartidas, conversaciones que fluyen entre copa y copa, como si el vino tuviera la virtud secreta de volver íntimo lo colectivo. No es solo beber: es pertenecer, aunque sea por unas horas, a una tribu que celebra el buen vivir con naturalidad.
Que este festival se inscriba en el calendario del Carnaval no es un gesto menor. En lugar del ruido, propone armonía. En lugar del vértigo, pausa elegante. Y en lugar de la multitud anónima, una comunidad que se reconoce en los detalles.
José Ignacio, una vez más, confirma su lugar como escenario donde el mundo epicúreo encuentra su versión más auténtica en el Río de la Plata. Y Albariño y Mar se consolida como uno de esos rituales que no solo se esperan: se desean.
Porque hay eventos que se agendan.
Y otros —como este— que se recuerdan.
Cómo vivir Albariño y Mar
Las entradas ya se encuentran disponibles a través de la plataforma oficial de Wine Locals, donde pueden adquirirse de forma anticipada y segura. El ticket incluye acceso al evento, degustación ilimitada de vinos seleccionados y la experiencia gastronómica completa.
Albariño y Mar no es solo un festival: es una inversión en experiencias memorables. Una invitación a vivir el vino como lenguaje, al mar como escenario y al verano como obra irrepetible.
Porque hay lujos que se compran.
Y otros —como este— que se eligen.
Venta online:
https://wine-locals.7am.events
Evento: Wine Festival Albariño y Mar – Carnaval
Fecha: 16 de febrero
Lugar: La Susana y Pavilion VIK, José Ignacio
















