Uruguay cerró 2025 con el IPC más bajo en 24 años —apenas 3,65%— y celebró.
Por Esteña Press
La paradoja del éxito
Cuando bajar la inflación se convierte en problema
Uruguay cerró 2025 con el IPC más bajo en 24 años —apenas 3,65%— y celebró. Pero en los pasillos del Ministerio de Economía, esa cifra no trajo alivio: trajo preocupación. Porque en economía, no siempre más es mejor. Y ahora el gobierno de Yamandú Orsi enfrenta un dilema inédito: cómo corregir el rumbo cuando estás sobrecumpliendo la meta.
Durante décadas, Uruguay batalló contra la inflación como quien enfrenta un dragón que nunca se deja domar. Desde 2001 el país no veía un cierre tan controlado. Ahora, el Instituto Nacional de Estadística confirmó lo que el mercado sospechaba: diciembre cerró con deflación de 0,09%, dejando la inflación anual en 3,65%. En enero de 2026, el IPC subió a 115,36 puntos desde 114,32 en diciembre, marcando un máximo histórico desde que se mide el índice en 1950. Para cualquier economía latinoamericana, esto sonaría a victoria. Para Uruguay, es una alerta.
La cifra quedó casi un punto completo por debajo de la meta del Banco Central, fijada en 4,5%. Y eso, en términos de política monetaria, es como pasarse de frenada en plena autopista.
Empecemos por los salarios. Cuando el gobierno presentó las pautas para 2025-2026, calculó una inflación de 4,5%. Esto implica aumentos de salario real más fuertes que los proyectados, en un contexto de crecimiento nulo de productividad, lo que tensionará el empleo. Traducción: empresas pagando más sin producir más.
Luego está el déficit fiscal. Las proyecciones del Ministerio de Economía están ancladas en torno al 4,5%. Con inflación real de 3,65%, los números no cierran.
El Banco Central reaccionó. A fines de 2025 recortó la tasa de referencia 50 puntos básicos, desde 8,0% a 7,5%. Guillermo Tolosa lo dijo sin rodeos: cumplir la meta es cada vez más difícil, «por primera vez con riesgo de errarle por abajo».
En enero, la inflación interanual cayó a 3,46%, el nivel más bajo desde agosto de 2005. Los precios cayeron en rubros clave como ropa y calzado (-3,3%) y transporte (-3,5%). Pese al récord del índice en 115,36 puntos, la variación mensual apenas alcanzó 0,92%, mostrando un enfriamiento persistente.
Los analistas proyectan un crecimiento del PIB de apenas 1,87% para 2026. Con inflación demasiado contenida, el margen para ajustar precios se achica y la competitividad se resiente.
El ministro Gabriel Oddone lo planteó con franqueza: «Es tan inconveniente un incumplimiento por encima como por debajo». Tiene razón. Porque en 2026, paradójicamente, el mayor riesgo de Uruguay no es la inflación alta. Es haberla domado demasiado bien.

















