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Layering: más que superponer, una forma de expresión

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En un mundo donde parece que ya está todo inventado, la moda dejó de responder a una sola tendencia.

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Soy Sole Ordeix, Diseñadora de Moda, Estilista y Creadora de Contenidos. Me especializo en estilismo, producción y contenido para redes, televisión, campañas publicitarias y eventos. Disfruto colaborando con influencers y creando proyectos audiovisuales y gráficos que inspiran e innovan.
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Layering: más que superponer, una forma de expresión

En un mundo donde parece que ya está todo inventado, la moda dejó de responder a una sola tendencia. Hoy no existe una única forma de vestirse ni de “lookearse”. La libertad de expresión ocupa el centro de la escena y, cada vez más, celebramos la autenticidad y el estilo propio por sobre cualquier cosa.

En este contexto, la creatividad se volvió motor y diferencial. Es la herramienta que nos empuja a buscar eso distinto, a salir de lo que antes era tan común: seguir a las masas. Hoy eso ya no va más. Lo que realmente se premia es lo único, lo irrepetible, aquello que habla de quiénes somos sin necesidad de dar explicaciones.

Por eso este mes quiero hablar del layering. Una técnica que venimos escuchando hace tiempo y que, personalmente, aplico siempre que puedo, pero que este año vuelve con más fuerza no solo a nivel moda sino también a nivel decorativo. Porque es ese recurso el que nos da el puntapié para crear con identidad, con intención y con sello propio.

El layering ha estado entre nosotros durante años como una herramienta práctica y funcional: abrigos sobre buzos en invierno, camisas abiertas sobre remeras básicas en primavera. Pero hoy el concepto va mucho más allá. Se transforma en una herramienta creativa, en una forma de jugar, experimentar y reinventarnos a través de lo que vestimos.

Se trata de superponer prendas de manera deliberada. Puede ser algo sutil, como una camisa debajo de un saco, o algo más audaz, donde varias piezas conviven y dialogan entre sí para generar un efecto visual fuerte y expresivo.

Esto lo vimos muy notoriamente en la última London Fashion Week Primavera 2026, donde el layering salió definitivamente del lugar funcional para convertirse en una expresión maximalista. Proponiendo sumar capas sin miedo, rompiendo reglas y animando a combinaciones inesperadas: faldas sobre jeans, corbatas debajo de vestidos, medias con calentadores. Looks lúdicos, personales y llenos de personalidad.

Aplicar el layering no requiere fórmulas. A veces basta con empezar desde una base simple, sumar piezas por encima y dejar que el juego aparezca en las capas externas, en los accesorios, en las texturas. Ahí es donde el look empieza a contar una historia.

Y quizás por eso me gusta tanto esta técnica. Porque el layering no busca perfección, busca identidad. No se trata de cuántas prendas llevás puestas, sino de cómo las hacés tuyas. Al final, vestirse también es una forma de decir quién sos, incluso antes de hablar.

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